Moody’s y el desafío soberanista catalán
sábado 08 de marzo de 2014, 10:27h
La agencia norteamericana de calificación crediticia Moody’s ha señalado que ve muy poco probable que se produzca la secesión de Cataluña, no solo de inmediato, sino tampoco en los próximos dos o tres años. Moody’s descarta la celebración del referéndum, apostando por la posibilidad de unas elecciones anticipadas en Cataluña. Asimismo, la agencia ha manifestado que según los datos que maneja, y que ha enviado a sus clientes, solo alrededor de un tercio de catalanes sería favorable a la secesión, a pesar del empecinamiento de la Generalidad en dar a entender que estaría de acuerdo una amplia mayoría.
Por ello, Moody´s ha tomado la decisión de mantener la calificación financiera o “nota” de Cataluña y de España y ha apuntado que muy posiblemente las tensiones podrán solventarse a través de un pacto de mejora de financiación, que acallaría las quejas catalanas de que el actual sistema les perjudica. De ahí que la agencia estadounidense concluya que las aspiraciones políticas catalanas no han influido en las calificaciones crediticias de Cataluña y España.
Ahora bien, a esta noticia tranquilizadora no es posible dejar de añadir un “de momento” que resulta mucho más inquietante. Porque Moody’s no ha dejado de advertir que si el debate va en aumento -y es previsible que así ocurra en los próximos meses y cada vez en mayor medida, según se acerque el 9 de noviembre, fecha fijada por la Generalidad para la hipotética consulta-, y llega a afectar a la evolución económica española, a las expectativas de crecimiento, a la financiación y a la consolidación fiscal, tendría consecuencias y podría implicar una rebaja de la nota. Ciertamente, se puede estar tranquilo mientras que Moody’s considere muy improbable la secesión, apreciación a la que no es ajena, y a ello se ha referido la propia agencia, la firme postura del Ejecutivo de Rajoy respecto a la ilegalidad de la consulta, que atenta contra la Constitución que todos los españoles se dieron a sí mismos.
Pero no sabemos qué ocurriría en otros posibles escenarios venideros, en los que pueda barajarse la más mínima opción de una posible secesión, incluso aunque no llegara a producirse. Solo ese runrún supondría una catástrofe para España, y, naturalmente, para Cataluña, en el mercado financiero internacional. En ese indeseable escenario, seguro que Moody’s no se pensaría dos veces una espectacular bajada de la nota, cuando no pasar directamente a nuestro país a la calificación de “bono basura”.