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obra protagonizada por Fede Rey y Jaime Reynolds

[i]Ángeles[/i], en el Teatro del Arte: de sotanas y estolas a pistolas y pecados

lunes 10 de marzo de 2014, 14:54h
Actualizado el: 28 de marzo de 2023, 09:19h
Situado en una iglesia cualquiera de cualquier pueblo o pequeña ciudad del mundo, dos personajes, Dante, el monaguillo, y el Padre Pedro, el cura, se ven envueltos en una vorágine de sentimientos y contradicciones, pasando continuamente de lo divino a lo humano. Así se presenta cada lunes en el Teatro del Arte un nuevo montaje titulado Ángeles protagonizado por Fede Rey y Jaime Reynolds.
“Quién esté libre de pecado que tire la primera piedra”. Con esta contundente frase, Ángeles, de José Ignacio Serralunga, se hace hueco en la cartelera madrileña y se consolida cada lunes en el Teatro del Arte con la gran interpretación de Fede Rey y Jaime Reynolds, dirigidos por Israel Criado. Su fórmula no falla; se basa en talento y calidad.

Dos personajes y una parroquia. Una historia de engaños, enredos, confesiones y mucha acción en la que Dante, interpretado por Jaime Reynolds, y el Padre Pedro, encarnado por Fede Rey, dejan ver su lado más vulnerable luchando contra sí mismos y contra sus sentimientos.

Desde que el Teatro del Arte abrió sus puertas, es la primera vez que Rey y Reynolds dejan el bombín y sus gracias como conductores del TDA para ponerse en la piel de un personaje e interpretar nada menos que un drama.



José Ignacio Serralunga, premiado en concursos nacionales e internacionales de dramaturgia y narrativa, autor de más de 30 obras de teatro, estrenadas en su mayoría por grupos de Argentina, basa esta obra en otra, Padre Pedro. El director que se ha puesto al frente del montaje es Israel Criado, responsable de Cuatro corazones con freno y marcha atrás o La venganza de Don Mendo, y actor con más de diez años de trayectoria que le han valido para saber conducir el proyecto y dar las pautas justas a Rey y Reynolds y, así, saber fluir sobre el escenario y, a paso seguro, subir un escalón importante en su carrera como actores.

El diseño gráfico corre a cargo de Sito Recuero, que hace magia y virtuosismo con cada cosa que crea, dibuja o diseña. Este joven ilustrador, que ha sido responsable de carteles tan destacadas en la Gran Vía como las de Aldán Company, continúa sintiéndose bien con un boli y un bloc, como haría cualquier niño. Es, precisamente, ahí donde reside la grandeza de sus creaciones. De la nada, saca un todo.

Con muchos meses de trabajo y un esfuerzo extra por parte de Rey y Reynolds, con ensayos nocturnos y mucho entusiasmo, ha nacido Ángeles, una obra que invita a reflexionar sobre la confesión, el perdón, el amor, la traición, la amistad, el odio y la muerte. Plantea, pues, una pregunta constante a los personajes e, incluso, a los espectadores: ¿qué valores son esenciales?.



Desde la butaca, sumergidos en un ambiente parroquial y religioso, conseguido con mucho logro, los ‘feligreses’ que se sientan a disfrutar de la obra cada lunes a las 20:30 horas, se sienten incapaces de empatizar con uno u otro, es decir, de adoptar una postura a medida que la trama se va sucediendo. Lo que lleva al desconcierto de esta obra es que el espectador no termina de estar convencido enteramente de ir del lado de Dante o de Padre Pedro, porque la trama tiende a girar 180º, y lo que antes estaba del derecho pasa a estar del revés. Es una obra que te agarra y no te suelta, y que te mantiene en tensión porque hasta el que parece más santo, puede sorprender.

Ángeles se encarga, más que de aclarar dudas, sobre la Iglesia y su praxis -o mala praxis, según se mire-, de alimentarlas más, aportando argumentos y lanzando preguntas al aire que solo uno, según su propia convicción o experiencia, puede contestar. Y de eso se nutre la obra, de que hace pensar y de que los espectadores logran interiorizar el argumento.

Los jóvenes profesionales del TDA han emprendido una arriesgada tarea. Como primer contacto con el escenario de su sala, cualquiera podría esperar una comedia que hiciera troncharse de risa al respetable, pero pocos podían imaginar que se meterían en camisa de once varas con un tema tan llevado a debate como es la Iglesia.

Viendo la acogida del público y los llenos de cada lunes, no cabe duda de que el Teatro del Arte y su directora, Lucía Bouzas, han vuelto a acertar. Se trata de un espacio en el que se dan cita sobre el escenario compañías consolidadas y emergentes, precisamente las que más oportunidades necesitas. Eso hace al TDA un teatro único, en el corazón de Madrid, entre el Museo Reina Sofía, el Paseo del Arte y el Barrio de las Letras, lleno de humildad, simpatía y mucho trabajo por mantener el arte de una forma de hacer teatro que, sin subvenciones ni ayudas, sigue en pie gracias al aplauso del público que lo aprecia y a gente como Bouzas, es decir, los que se empeñan en evitar que la interpretación sobre el escenario muera.
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