Revista de prensa
El fallo "monumental" de no invitar ni a Aznar ni a Zapatero al "funeral unitario"
miércoles 12 de marzo de 2014, 08:59h
El funeral de Estado celebrado en el décimo aniversario de los atentados del 11-M, tras unos días de agitación informativa en torno a la tragedia, y con el debate sobre la unión o desunión de la sociedad española en torno a lo sucedido y sus consecuencias, es el asunto central en las portadas. La Razón titula, por ejemplo, “Unidos contra el olvido”. Y El País, “La unidad de las víctimas alivia la fractura por los bulos del 11-M”. Dan que hablar las ausencias de Aznar y Zapatero, a los que no se invitó y a los que les “hubiera gustado asistir”. Además, la prensa se la juega, y da por seguro que Blázquez presidirá la Conferencia Episcopal, e incluso se atreve a dar su foto en las portadas.
El Mundo afirma en su apertura de portada: “Aznar y Zapatero, ausentes del funeral unitario del 11-M”. Y dice más: “Ni sus partidos ni Presidencia del Gobierno les advirtieron de la convocatoria”, aunque “a los dos ex presidentes les hubiera gustado asistir”. La foto es para el Rey saludando a las víctimas durante el acto. Otro protagonista de la jornada de ayer, Rouco Varela, va en portada de este diario: “Rouco alerta en su adiós del peligro de ‘ruptura’ en España. Además, “Iberia tiende puentes con el Gobierno y reabre la ruta a La Habana”.
Para los editorialistas de El Mundo es “un fallo imperdonable” la ausencia de Aznar y Zapatero en el “funeral unitario” por las víctimas del 11-M: “El error de no invitarles ha sido monumental y da una idea de lo poco sólido que es este país. El fallo puede atribuirse a la Fundación Víctimas del Terrorismo, convocante del acto. Pero tampoco se puede exigir a una organización como ésa que tenga presente el carácter simbólico de ciertas presencias. La Presidencia del Gobierno debía, a su vez, haber estado al tanto y haber aconsejado a los organizadores la invitación a los dos personajes políticos que encarnan en la memoria colectiva aquellos días de espanto. Y por último, los partidos a los que Aznar y Zapatero pertenecen no debían de ninguna manera haber dejado caer en el olvido a quienes en otro tiempo fueron sus líderes venerados y que lideraron a sus respectivos militantes en las horas más tensas y dolorosas para el país. Nunca se hubiera producido un fallo tan imperdonable en la conmemoración del atentado terrorista contra las Torres Gemelas en Estados Unidos. Nos queda un largo aprendizaje para conseguir ponernos a la altura de los países serios de nuestro ámbito”.
La Razón lleva a su primera una valoración de los funcionarios ante la salida del responsable de la venta del explosivo a los terroristas: “Zouhier es de la subcultura criminal y absolutamente falto de moral”. La foto para las víctimas con la Familia Real: “Unidos contra el olvido”. Más titulares: “Ferraz exige por carta a los aspirantes a primarias que coordinen sus actos con la dirección”, y “Rouco alerta de la ruptura de España en su despedida”.
Para Julián Cabrera, el PSOE no está sabiendo llevar la campaña de las europeas sin un enemigo visible, en relación con la tardía elección de Mariano Rajoy: “No hay nada peor que no poner cara al adversario de la vil derecha para acusarle en primera persona de los recortes, de la existencia de Bárcenas, de la reforma de la ley del aborto o si es preciso de la muerte de Manolete. Se percibe un cierto ápice de desesperación ante esa momentánea ausencia de una carta clavada en el tablero de los dardos. (…) Elena Valenciano puede seguir regalándonos perlas como la de una Europa ‘a la andaluza’, pero a veces tener mucha cuerda es sinónimo de ahogarse con ella y después vendrá señalando y cuando toque el dedo índice, no precisamente vago o flácido de Rajoy”.
El País asegura que “La unidad de las víctimas alivia la fractura por los bulos del 11-M”. Y, en el sumario: “Hoy es un día de unión, no de reproches’, afirman las asociaciones tras un acto católico al que on fueron invitados ni Aznar ni Zapatero”. Además, el diario informa del desmantelamiento en Valencia de una trama que intentó la compraventa de órganos: “40.000 euros por un trozo de hígado”. También hay titulares sobre el doloroso desendeudamiento de la sociedad española: “La morosidad hipotecaria se dispara un 42% por el paro”.
Este medio incide en la gravedad de la estafa en torno a los cursos de formación en Madrid destapada estos últimos días: “Los hechos investigados son graves. Un país que soporta una tasa de paro inasumible y que dedica escasos fondos -en términos relativos- a políticas de empleo permite el uso y el abuso de estos sin control y deja, por supuesto, sin formación a quien lo necesita. Las actuaciones posteriores, en este y en otros casos, ponen al descubierto el origen del problema: la talla de unos dirigentes empresariales, sindicales y políticos que no asumen la más mínima responsabilidad ante el problema desvelado. Las políticas de empleo, en las que se inscriben los cursos de formación, suelen contar en toda Europa con la estrecha colaboración de patronal y sindicatos y los controles adecuados. Es urgente que se tomen las medidas necesarias para que aquí ocurra lo mismo”.
ABC, con gran foto de la Familia Real junto a las presidentas de las asociaciones de víctimas: “España, con las víctimas”. Mariano Rajoy “destaca la unidad de todos”, que “es muy reconfortante”, informa el diario. También, “Apoyo mayoritario a Ricardo Blázquez para presidir a los obispos”.
Ignacio Camacho cree que España tiene una deuda pendiente con las víctimas del 11-M: “Son las menos lloradas de una nación con cuarenta años de experiencia en el sufrimiento terrorista. (…) No hay autocrítica ni resentimiento, y en esa atmósfera enfrentada de sospecha y reproches los muertos son apenas el fúnebre pretexto de una impía ceremonia de resentimiento retroactivo. (…) Sí, tenemos derecho a dudar, a reclamar explicaciones, a buscar un relato comprensible y veraz de los hechos, pero sigue estando pendiente el reconocimiento sincero y primordial de que nadie perdió más que quienes lo perdieron todo. Y de que en aquellos días dramáticos extraviamos la conciencia de que el terrorismo nos convierte a todos en víctimas para abismarnos en una miserable y vergonzosa disputa de supervivientes”.