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RESEÑA

Jesús Ruiz Mantilla: La cáscara amarga

domingo 16 de marzo de 2014, 12:50h
Jesús Ruiz Mantilla: La cáscara amarga. Planeta. Barcelona, 2013. 213 páginas. 18 €. Libro electrónico: 12, 99 €
A menudo el ser humano sorprende tanto para bien como para mal. En estos tiempos convulsos en los que la masificación de noticias que llegan a nuestros oídos a modo de avalancha, el mayor porcentaje de esta aportación de datos saca el lado más oscuro de la sociedad y de los individuos que la componen. Claramente lo positivo, sano o solidario vende menos. Pero justo en contra de esta corriente de exhibicionismo de lo negativo encontramos La cáscara amarga. Cierto es que no se trata de un libro alegre, tampoco es una historia netamente feliz, pero el desenlace y el hecho de que sea una historia real, nos da una idea diáfana del espíritu de superación y de lucha que todos los hombres llevamos en nuestro interior.

Nadie diría cuando ve el imponente negocio que Emilia Fuentes posee que la guerra la llevó a lo más bajó de la sociedad. Emilia Fuentes es una de las más importantes empresarias de conservas de España, que sabe lo que es la miseria. Ella, que da nombre a un auténtico manjar marino como son las anchoas, sabe perfectamente lo que es vivir la escasez de alimentos. Ni por un instante soñaba con esta delicatessen, su prioridad en la infancia era tener cada día alimentos que llenasen su estómago y salir adelante en medio de la terrible situación personal en la que se encontraba.

De nuevo los horrores de la guerra, más aún en una guerra civil. Una madre encarcelada en una de esas míticas cárceles de la posguerra, Saturrarán, a orillas del mismo mar Cantábrico que con el paso de los años se ha convertido en salvación y trampolín empresarial. Un padre que no desea ser el responsable de esos hijos que no tienen la vital presencia materna. Tiempos de campos yermos y de comportamientos áridos, en los que no se toma nadie la molestia de dulcificar una realidad que les devora. Y para remate los reveses que la vida plantea en el ámbito familiar con sus hermanos. Sin llamar a la puerta la desgracia entra dispuesta a quedarse.

Jesús Ruiz Mantilla otorga categoría novelesca y rescata del anonimato a este personaje apasionante. Nos golpea con dosis de realidad cruda, pero nos deja el regusto de la esperanza, de mantener las ganas de seguir adelante y de encontrar siempre un motivo para no dar la batalla de la vida por pérdida. Cierto es que puede que luchemos y perdamos, pero lo que está claro es que siempre debemos ser los timoneles de nuestras existencias, marcar nuestro rumbo y en caso de comprobar que vamos en dirección a la más fiera de las tormentas no amedrentarnos, aferrarnos al timón y pelear por nuestro objetivo. Sin duda, que nos hallamos ante toda una lección de vida en estos tiempos en los que la desesperanza puede apoderarse de nosotros.

Por Jorge Pato García
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