El Hospital Gregorio Marañón de Madrid ha diseñado, fabricado e implantado la primera prótesis personalizada de metamaterial del mundo, una estructura usada en tecnología aeroespacial que abre la puerta a que los pacientes del futuro puedan contar con opciones a medida en la sanidad pública.
La nueva prótesis reduce los varios kilos que pueden pesar las estándar a unos pocos gramos y las decenas de miles de euros de coste a los alrededor de 3.000 que vale la impresión 3D de este dispositivo, han resaltado durante su presentación Rubén Pérez, cirujano oncológico del Gregorio Marañón y subdirector del Instituto de Investigación Sanitaria del centro, y el ingeniero de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) Luis Saucedo.
Otra de sus cualidades es que el implante no sustituye al hueso, sino que lo imita y se integra con él; al ser hueco, se rellena con injertos de hueso, lo cual, en palabras del doctor, permite que "el cuerpo humano lo tome como suyo" sin ser consciente de que tiene un elemento ajeno, evitando así el rechazo mecánico.
De esta forma, al ser más ligero e integrado, el paciente recupera su actividad funcional anterior, sin las alteraciones y desequilibrios que producen las prótesis mucho más pesadas.
Asimismo, los tiempos de cirugía se reducen a prácticamente la mitad y, con ello, el riesgo de complicaciones, como el sangrado o las infecciones.
Las prótesis de metamaterial, que usa la tecnología aeroespacial, están formadas por barras de escala milimétrica que posibilitan recrear la forma y la función del hueso; el hito de la creada por el Marañón, una aleación de titanio mediante impresión 3D "hiperpersonalizada", es que la haya elaborado un centro público, empleando para ello por primera vez ingeniaría aeroespacial.
"Que se diseñen soluciones a medida en la industria existen, pero que se haga por parte de un hospital es más raro, y siendo un hospital público universitario, más todavía. Es una fortaleza de nuestro sistema nacional de salud porque nos permite tener entorno académico y científico al servicio del paciente", ha celebrado el cirujano.
Por ahora, el trabajo de los cirujanos del Marañón y los ingenieros de la Politécnica han permitido salvar la pierna de un varón de 38 años con sarcoma de alto grado en la tibia para el que no existía más alternativa que la amputación y que, un año después de la intervención, hace una vida absolutamente normal e incluso camina sin muletas.
La prótesis de Pierre se rellenó con hueso esponjoso procedente del Banco de Huesos y Tejidos Osteotendinosos del hospital, con lo que el injerto quedó entrelazado dentro de la estructura metálica, favoreciendo la integración ósea y la fijación del implante.
Su implante, que pesa 300 gramos y soporta 500 kilos de carga, pasó la prueba incluso de una aparatosa caída que le fracturó huesos de la pierna contraria.
El diseño se realizó a partir de las imágenes radiológicas de Pierre, con las que se construyó un gemelo digital de su pierna sana; sobre él, se simularon las cargas reales que soporta una tibia al caminar, subir escaleras o tropezar y, con esa información, se calculó, punto a punto, cómo debía ser la red interna de la pieza para que el peso se transmitiera exactamente donde el hueso podía asumirlo.
Gracias a ello, los tornillos de fijación se orientaron hacia las zonas de mejor calidad ósea y la cirugía pudo planificarse con precisión milimétrica.
El centro madrileño ha realizado otra intervención similar a otro paciente más recientemente y dos más esperan a que acabe de desarrollar las suyas, una de muñeca y otra de esternón; la aspiración es que "cualquier paciente a futuro pueda tener derecho a una solución a medida" de medicina hiperpersonalizada en la sanidad pública.
La prioridad de momento serán los pacientes con sarcoma, de los que el Gregorio Marañón, centro de referencia nacional (CSUR) en sarcomas del aparato locomotor en población adulta e infantil, atiende a unos 600 al año.