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El hijo de Hitler

Joaquín Vila
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directorelimparciales/8/8/20
domingo 16 de marzo de 2014, 19:56h
Dicen que la realidad supera al arte. Y cada día surge una prueba más. Cuando Julio Verne se imaginó un viaje a la luna, o planear sobre la tierra en globo o rastrear los fondos submarinos durante 20.000 leguas en un artilugio que se sumergiera por los fondos del mar o dar la vuelta al mundo en 80 días todos le tomaron por loco. O simplemente por un escritor con una fantasía desbordante. Pero resulta que tenía razón en todo. Ahí están los submarinos, los aviones, los cohetes que han llegado a la luna y hasta los globos de helio que recorren medio mundo. El último descubrimiento, anunciado por Verne fue que en las entrañas de la tierra había más agua que en todos los océanos. Y los científicos empiezan a pensar que tenía razón. Hace pocos días lo han afirmado con rotundidad. Fue el rayo verde de su época.

Ahora, esta semana, la prestigiosa revista “Science” ha dado la razón a otro profeta, a otro iluminado, a otro marciano: Aldous Huxley. Hace tiempo que sabemos que la clonación de animales es posible. Y ahí está la famosa oveja Dolly.

Pero cuando el escritor británico escribió “Un mundo feliz”, además de tacharlo de loco, le consideraron un nazi. Hitler, según todos los indicios, se suicidó cobardemente en su búnker de Berlin. ¿Y si a algún nazi se le ocurriera extraer el ADN del mayor (después de Stalin) dictador de la Historia y crear un clon del repugnante y asesino personaje?

Es cierto que el planteamiento de Huxley resulta atroz. Los seres humanos se crean para un cometido determinado. Unos como obreros, otros como funcionarios y algunos como dirigentes del mundo. En ese mundo feliz no había guerras, ni pobres. Sólo tontos con el encefalograma plano. Pero tampoco había familia, ni cultura, ni sentimientos, ni violencia, ni arte, ni diversión. Digamos, que eran una especie de robots. La manipulación del futuro.

Pero nadie podía imaginar entonces la existencia del ADN. Nadie era capaz de adivinar que la tecnología reproductiva es posible. Como asegura “Science”, ya es posible la fecundación in vitro, la selección de los embriones más aptos… Los padres pueden ser capaces de clonar, de elegir a un hijo como una réplica exacta de su padre o de su madre y decidir el sexo a su antojo. Ya no es necesario el sexo para la reproducción. Una antigualla y una pena, penita, pena.

Huxley y Verne tenían razón. Como Da Vinci con sus dibujos de ángeles volando con sus transparentes alas por entre las nubes (también se adelantó a los tiempos), mientras deslizaba sus pinceles por los blancos lienzos creando las mayores bellezas jamás realizadas. Pero estamos en el siglo XXI. Y aquí y ahora nada tiene alma. Y cuando los científicos son capaces de crear algo, lo crean. Da igual que sea la bomba atómica que la penicilina. La diferencia consiste en que una mata y la otra cura. Pero qué más da. Son genios. Son científicos.

Joaquín Vila

Director de EL IMPARCIAL

JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL

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