Los golpes de Estado en Cataluña
José Antonio Sentís
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directorgeneralelimparciales/15/15/27
miércoles 19 de marzo de 2014, 21:23h
Lo más preocupante de la situación de Cataluña es la cantidad de gente que se toma en serio a Artur Mas. Y lo más preocupante de Artur Mas es que parece que se toma en serio a la ANC, la sedicente Asamblea Nacional de Cataluña, la “fuerza de choque” movilizadora del independentismo.
Pues bien, esta Asamblea, dirigida por Carmen Forcadell, tiene un plan, lo que ya es mucho tener. De hecho, parece que cualquiera en la dirigencia catalana puede tener un plan. Incluso cambiar de plan varias veces al año. Pero yendo al plan de la ANC, la cosa está más o menos en que el dia de San Jorge o Jordi de 2015, las fuerzas independentistas lograrán la independencia física de Cataluña con la ocupación de infraestructuras, administración y fronteras catalanas. Un hecho obviamente sencillo, como todo el mundo puede suponer. Y todo ello, además, en paz y fraternidad, porque tampoco es para poner el grito en el cielo por que las masas populares logren la ruptura del estatus político con un golpe sedicioso.
En realidad, la ANC y los más conspicuos independentistas de salón de Cataluña han encontrado una fórmula casi imbatible en la historia. Porque se han intentado revoluciones armadas, invasiones territoriales para derribar Gobiernos, anexiones de Estados y destrucción de otros. Pero siempre, ay, con algún que otro muerto. Generalmente, con una barbaridad de ellos.
El anunciado golpe de Estado de la señora Forcadell es también una originalidad histórica. Está tan sobrada la ANC que no necesita ni siquiera el factor sorpresa, ni organizaciones clandestinas como las de los bolcheviques, ni complots turbios ni operaciones secretas con potencias extranjeras.
Mucho menos explícito es el otro golpe de Estado en ciernes, el del desafío a la legalidad de Mas y sus escarceos con la declaración unilateral de independencia, ya sea tras unas elecciones autonómicas a las que se quiera apellidar plebiscitarias (en esto del lenguaje son imbatibles, para dar nombre a cosas que no existen para que por su solo nombre existan) o sea tras las próximas municipales. Y por eso, porque es menos explícito, se considera menos golpe, aunque golpe de Estado también sería.
En este segundo golpe tampoco se ha tratado demasiado el pequeño asunto de las fuerzas armadas de apoyo que eventualmente necesitaría, salvo que se planteara la rendición absoluta de la otra parte concernida, la que no quiere la independencia. Alguno ha intentado mencionar un presunto papel de la Policía Autonómica, los Mossos d’Esquadra, pero parece que a estos, en su mayoría, no les ha hecho mucha gracia, qué le vamos a hacer.
Y no es fácil tampoco encontrar a un Putin al modelo Crimea, como los “segadores” de 1640, que encontraron a su Richelieu y se acogieron al Rey de Francia, hasta que descubrieron que si no creían en el Estado español que es el verdadero, menos iban a creer en el francés, que aún les iba a freir a más impuestos. Y todo terminó entonces, como es bien sabido, como el rosario de la aurora y la pérdida del Rosellón.
Entonces, tenemos un plan o varios de golpe de Estado, se dirán. Pero no tenemos ni armas propias ni ajenas. Ni primos de zumosol ni organizaciones clandestinas. Por no tener, no tenemos ni ganas de arriesgar, ni heroísmo. Lo único que tenemos es la posibilidad de que el adversario primero se rinda y luego pague el guateque. Hay que reconocer que si Lenin levantara la cabeza quedaría avergonzado por lo chapucera que fue su revolución, cuando todo era mucho más sencillo. Bastaba con acercarse amablemente a la sede del Gobierno ruso y decirle, por favor, si son ustedes tan amables, desalojen el poder porque ha triunfado la revolución. Vayan saliendo ordenadamente. Y no olviden llevarse su bandera, que ya traigo yo la nueva.
Se me dirá que aquel golpe bolchevique no era independentista, pero vale de metáfora. Si se quiere, hablamos de otros procesos de independencia. ¿Vale el caso de Argelia? Sencillo, pacífico, amable y civilizado. ¿O mejor el de Bosnia? ése sí que fue friendly. Y no meto Kosovo, porque allí la independencia tuvo padrino, la Otan, como Crimea tiene a Rusia, y eso son palabras mayores.
Planes y planes pueblan las mesas de los estados mayores del independentismo. Todos ellos expuestos sin ningún pudor. Tanto que a la ciudadanía catalana se le anticipa el éxito de su aventura como quien le presenta un folleto de una agencia de viajes sobre lo bonita que será la experiencia del paraíso en el Caribe. Pero hasta los turistas saben que algo hay que pagar por ello, y aquí no, aquí estás en la puerta de la felicidad gratis total, porque tú lo vales.
Los únicos planes que ninguno de estos independentistas, CDC, ERC, CUP y esa cosa llamada ANC, quiere comunicar a los catalanes es cómo piensan repartirse el chiringuito después de su anunciado éxito. Porque digo yo que no es lo mismo que gane la “buena gente” de la burguesía catalana, tan civilizada y laboriosa ella, que los atrabiliarios de extrema izquierda, o los zaparrastrosos antisistema. Y recordemos que hasta la gran Nación americana tuvo su guerra de la Independencia (guerra, sí), y después su Guerra Civil, que estas cosas pasan y cambiar la Historia es bonito pero incómodo.
En fin, hay mucha gente que se sorprende porque no se haga algo contra quienes no tienen pudor en anunciar su intención de quebrar la legalidad con un golpe de Estado. No sé, es que es tan difícil tomarles en serio...
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Director general de EL IMPARCIAL.
JOSÉ A. SENTÍS es director Adjunto de EL IMPARCIAL
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