¿Preparado para el reto?
Nadie me conoce mejor que yo (comenta serio y sin hacer demasiadas concesiones a la sonrisa). Sé cuáles son mis carencias y cuáles mis excesos. Teniendo esto claro… ¿para qué perder del tiempo pendiente de lo que dicen los demás? Acepto lo que la gente piensa de mí, pero procuro que no me afecten los comentarios.
Me da la sensación que la fama es algo que no le gusta mucho…Me tomo mi trabajo con pasión, porque es parte importante de mi vida, pero no lo es todo. Cuando se apagan los focos también se apaga el "Sean actor". A partir de ese momento, lo que haga o deje de hacer sólo me concierne a mí y a mi familia. Lucho para que la prensa respete mi vida privada aunque, a veces, me entran muchas dudas de poder lograrlo, porque vivimos en un mundo en el que no se respeta la vida humana, así que difícil será que respeten la del personaje público.
Pues usted lo ha conseguido...
Me ha costado lo mío ¡no te creas! Con los años he aprendido a ver venir los problemas y meterme en menos líos. Creo que lo he logrado y ese control me ha proporcionado más intimidad de la que podría imaginar. La gente ha cambiado su idea de mí.
¿Cuál cree que es la imagen que proyecta?De persona adusta, seria, que voy a mi aire, introvertido… y, en alguna etapa de mi vida, muy polémico.
¿Y realmente es así?En parte pero, gracias a esas peculiaridades de mi carácter, hoy soy un hombre diferente. Disfruto de la vida de una manera muy distinta ¡hasta me he convertido en un ser familiar!
Lo dice como si fuera una utopía que eso ocurriera…En los últimos años he aprendido a perdonarme a mí mismo, pero sigo teniendo muchos remordimientos.
¿Ni los hijos han conseguido ablandarle?Ellos y mi mujer son los verdaderos artífices del cambio. Desde que tengo familia propia, mi vida ha cambiado por completo porque así lo he decidido yo. Desde hace tiempo ya no puedo trasnochar porque quiero levantarme temprano para desayunar con mis hijos. Ellos me han ayudado a madurar en ese largo camino de “zig-zag” que era mi vida. Ahora estoy un poco más derecho (y sonríe por primera vez en toda la conversación).
¿Siempre ha sabido lo que quería hacer con su vida? Me he equivocado muchas veces, pero hasta eso me ha servido para cambiar. Si me lo dices porque aparento una seguridad apabullante, no te fíes siempre de lo que ves porque, detrás de mi aspecto gélido y distante, se esconde un ser vulnerable.
Sería lo último que pensaría de usted...No te olvides nunca de que soy actor (risas). Ya no soy tan pendenciero, irascible y rebelde como años atrás. Aún ahora tengo mis miedos. Me aterra la palabra madurez, por ejemplo... ¿a que te parece imposible?
Me espero todo de usted…
Hay veces que pienso que no tengo límites, por eso soy tan feliz siendo actor. Es una profesión que te permite “meterte en la piel” de gente tan dispar, mutarte en personalidades tan distintas, que la imaginación nunca tiene fin.
Y esta profesión ¿le ha permitido ser el actor que imaginó?Sigo aprendiendo de ella cada día. Cuando leo críticas en las que dicen que, en tal o cual película he rozado lo sublime en una interpretación, nunca creo que se refieran a mí. Soy un insatisfecho permanente, un perfeccionista sin remedio. Siempre creo que lo puedo hacer mejor. No te quepa la menor duda que lo mejor de mí aún está por llegar…
