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NO SON ESTUDIANTES, SON ACTIVISTAS DE LA VIOLENCIA

jueves 27 de marzo de 2014, 12:25h
El 60% de los detenidos en la revuelta universitaria no son estudiantes. Se trata de activistas antisistema, muchos de ellos con reiterados antecedentes de delincuencia callejera.

El derecho de manifestación es sagrado y hay que mantenerlo a toda costa. Sus organizadores deben encontrar facilidades pero asumir a la vez que en su responsabilidad está la vigilancia para impedir la infiltración de los violentos que lo encizañan todo.

Se podrá estar de acuerdo con los estudiantes que protestan o se podrá discrepar de ellos. Se podrá estar de acuerdo con los manifestantes contra la austeridad y los recortes o se podrá discrepar de ellos. Lo que no es de recibo es que aprovechándose de manifestaciones pacíficas y ordenadas los grupos antisistema se infiltren en esas manifestaciones y se dediquen al vandalismo, a lesionar a los policías, a destrozar el mobiliario urbano, a devastar los escaparates de comercios y tiendas.

Si a los organizadores de una manifestación se les advierte que deberán pagar los desperfectos que se produzcan se cuidarían de vigilar posibles infiltraciones. Cada día es más necesaria una ley que garantice el derecho a la manifestación consagrado en la Constitución y que establezca los condicionantes para que no se aprovechen de ese derecho los violentos. La opinión pública está cada día más harta de los abusos. Ni el Gobierno ni la oposición pueden permanecer impávidos ante una situación que se deteriora cada vez más y que amenaza la tranquilidad de los ciudadanos y el orden público de la sociedad.
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