recuperación de la actividad económica
Bancos y analistas 'decretan' la vuelta del crédito
domingo 30 de marzo de 2014, 11:02h
Una de las mayores inquietudes de economistas, empresarios y autónomos ha sido la sequía crediticia española durante los últimos años, en los que ha primado el proceso de desendeudamiento, con los acreedores más preocupados de cobrar las deudas que de prestar nuevo dinero. Sin embargo, el binomio que forman crecimiento y crédito parece indivisible, y, tras haber tocado fondo la economía, el todavía débil crecimiento parece que va también a traer oportunidades crediticias para empresas y autónomos, o viceversa. Así lo certifican los analistas de Funcas, así como el último informe del Banco de España, o los datos de la patronal del crédito al consumo ASNEF, que parecen haberse puesto de acuerdo para ‘decretar’ la vuelta del crédito a la economía española.
Las metáforas han sido persistentes durante estos años de crisis, y una de las más recurrentes ha sido la de la “sequía crediticia”. Los bancos “cerraban el grifo” de la financiación. La máquina “no estaba engrasada” porque “no fluía el crédito”. Todas ellas hacen referencia a lo fluente porque, de hecho, el sistema financiero permite esa fluidez de una economía, con una especie de aceleramiento de los procesos, gracias a la función bancaria, que coloca el ahorro –excedente de riqueza que todavía no se necesita-, en donde sí se necesita, y así se gana dinero, al extraer dinero del dinero. Una multiplicación de la riqueza en donde el tiempo juega un papel fundamental.
Sin embargo, la economía española se encontraba y se encuentra en un serio proceso de desendeudamiento, o de desapalancamiento, usando otra metáfora de uso muy común entre economistas, donde la deuda sería esa palanca que permite a una empresa o individuo alcanzar sus fines con mayor facilidad. Por tanto, muy lejos en el imaginario de las deudas como pesadas cargas del pasado, de las que no es fácil liberarse.
Esta última metáfora quizá podría corresponderse mejor con la situación española de los últimos años, donde familias, empresas y administración pública han soportado grandes niveles de endeudamiento que todavía están devolviendo, poco a poco, a sus acreedores los bancos, a su vez deudores del BCE, en un proceso cada vez más asfixiante en el que había escaso margen para los nuevos créditos.
En total, el sector privado español debe todavía 2,1 billones de euros según los datos del Banco de España, de los que 1,3 billones corresponden a las empresas y 799.525 millones los adeudan las familias.
Cambio de tendencia
Este miércoles, los analistas de Funcas, Santiago Carbó y Francisco Rodríguez publicaban un artículo académico en los Cuadernos de Información Económica de Funcas en el que defienden que, según los últimos datos del Banco de España, la evolución del crédito podría tener un punto de inflexión en los próximos meses y la primera mitad de 2015, de manera que el nuevo crédito al sector privado podría superar a las devoluciones del crédito pendiente.
El mismo Banco de España, en su último boletín económico publicado el mismo miércoles, insistía en que las condiciones de concesión de crédito mejorarían a lo largo de este año y el que viene. El precio de los nuevos préstamos será menor, lo que posibilitará, según este documento, y “de forma paulatina” comenzará a notarse que las condiciones para obtener un crédito serán “menos estrictas”, lo que contribuirá a la recuperación de la actividad económica y el empleo.
Como si se hubieran puesto de acuerdo, ese mismo día la patronal del crédito al consumo ASNEF -Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito- aseguraba en rueda de prensa que ya en 2013 se había dado cierto cambio de tendencia, ya que el crédito al consumo detuvo su caída y creció un 3,25% el pasado año: la Financiación de Coches aumenta un 4,13% por ciento y la de Consumo un 2,89 por ciento, según la asociación.
En la misma semana, y dentro del mismo espíritu el Banco Santander hacía pública su nueva estrategia, que pasa por prestar hasta 30.000 millones de euros a las pymes españolas, lo que supone aumentar un 24% este tipo de financiación al tejido empresarial español.
Son los signos de que algo está cambiando en la economía española y que “el grifo cerrado” parece que comienza a abrirse y el crédito a “fluir”. También, una señal de la percepción de que el presente merece tanto la pena como para traer dinero del futuro con el que financiarlo.