www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Italia y la abolición del Senado

martes 01 de abril de 2014, 23:54h
Con determinación y celeridad, el nuevo Presidente del Gobierno, Matteo Renzi, está intentando llevar a cabo las Reformas prometidas. Entre ellas, la más ambiciosa es la reforma del Senado: el ex alcalde de Florencia quiere acabar con el “bicameralismo perfecto”, suprimiendo una de las dos ramas del Parlamento y sustituyéndola por la “Asamblea de las Autonomías”. Junto con la nueva ley electoral -el Italicum pactado con Berlusconi-, esta medida se propone poner fin a la inestabilidad política de Italia. No parece un camino equivocado: el país necesita alejarse del infierno de la ingobernabilidad, apostando por la creación de un sistema gubernamental estable. En esta óptica, la simplificación del iter jurídico para aprobar las leyes puede beneficiar la acción del Legislativo, evitando duplicidades y que el voto en la Cámara de Diputados y en el Senado retarde la función legislativa. Cabe esperar que la aprobación de esta reforma se realice en breve, aunque, teniendo en cuenta que se trata de una reforma constitucional, puede tardar cerca de un año.

No obstante, el Gobierno debe ponderar el cambio: la creación de un sistema electoral fuertemente mayoritario y un parlamento con una sola Cámara pueden variar excesivamente los equilibrios constitucionales. Por lo tanto, cabe esperar que el nuevo Senado, convertido en un órgano consultivo, no sea excluido de la vida política nacional y mantenga una función complementaria. El equilibrio institucional y el respeto del Estado de derecho no deben ser cuestionados.

Finalmente, Renzi ha comprendido que Italia debe reducir de inmediato los costes de la política y la Administración. Esta decisión depende de la comprobación del excesivo gasto y del mal funcionamiento de un sistema gigantesco, clientelar y poco funcional. Pero también obedece al deseo de dar una respuesta contundente al malestar ciudadano. El Jefe de Gobierno, “enérgico y ambicioso”, en palabras de Barack Obama, sabe que el 25 de mayo le espera una importante cita electoral. Para su Gobierno, las elecciones europeas pueden representar un preocupante varapalo o la confirmación de que los italianos están valorando positivamente su labor. La aprobación de estas reformas puede representar un antídoto al avance de la ola populista, que en Italia y en Europa encuentran cada vez más seguidores. Realizar drásticos recortes en el coste de la política puede demostrar un cambio de registro, un mayor interés en la realidad y en las preocupaciones de los italianos airados por la crisis económica. Pero no basta con esto. El nuevo ejecutivo debe emprender medidas que relancen una economía que se ha ido encogiendo constantemente –y de forma alarmante- en los últimos años, unas reformas que palien la elevado tasa de desempleo, la más alta desde 1977. La estabilidad política supone un importante paso en la recuperación del país, conscientes de que una Italia fuerte económicamente resulta necesaria para el futuro de Europa.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios