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El Baskonia venció al Fenerbahçe en su partido

Diamantidis echa a Unicaja de la Euroliga

viernes 04 de abril de 2014, 00:45h
Unicaja se despidió de los cuartos de final de la Euroliga tras caer en el OAKA (69-60) ante un Panathinaikos que acabó con las aspiraciones malaguistas en los últimos cinco minutos del tercer cuarto y que contó con un Dimitris Diamantidis sensacional, que controló el choque a su antojo, y que acabó con 13 puntos, 6 asistencias y 8 faltas recibidas.
Unicaja se despidió de los cuartos de final de la Euroliga tras caer en el OAKA (69-60) ante un Panathinaikos que acabó con las aspiraciones malaguistas en los últimos cinco minutos del tercer cuarto y que contó con un Dimitris Diamantidis sensacional, que controló el choque a su antojo, y que acabó con 13 puntos, 6 asistencias y 8 faltas recibidas.

El equipo andaluz necesitaba vencer en una cancha en la que solo ha ganado una vez --en la temporada 2005-2006-- para seguir vivo en la Euroliga. Y los malagueños estuvieron en el partido durante 25 minutos, merced a una gran defensa; pero un parcial de 18-4 en el final del tercer cuarto acabó con las aspiraciones de los cajistas.

Además, Unicaja se topó con Dimitris Diamantidis. Numéricamente su actuación se resume en 13 puntos, 4 rebotes, 6 asistencias y 8 faltas recibidas para 31 de valoración; pero con el '13' su impacto en el juego va más allá de las estadísticas. El base de Kastoriá controló los tiempos del partido y en el OAKA se jugó a lo que él quiso y cómo el quiso. Como los más grandes, aparece cuando su equipo lo necesita y este jueves era uno de esos días.

El encuentro comenzó en medio de la tensión y el desacierto que siempre caracterizan a este tipo de partidos. Especialmente en un Unicaja que se fue al descanso con unos paupérrimos porcentajes de tiro --36% en tiros de dos; 15%, 2/13, en triples-- y que llegó a ese tiempo de asueto metido en el encuentro fundamentalmente gracias a un dominio aplastante del rebote durante los dos primeros cuartos.

Los dos triples de Unicaja en la primera parte --tras once fallos previos-- llegaron en los últimos dos minutos y sirvieron para tapar el primer intento local de despegue (24-12, min.13). No estuvo mucho más preciso de cara al aro el equipo de Fragiskos Albertis durante la primera mitad, pero la labor coral de Panathinaikos hizo que los 20 minutos iniciales se tiñeran de verde (33-28).

El paso por los vestuarios le sentó mejor de inicio a Unicaja que a Panathinaikos. Aún con grandes dificultades para encontrar aro por parte de los dos equipos, Unicaja consiguió empatar el partido (37-37, min.25) en los primeros cinco minutos gracias a cuatro puntos de Stimac, máximo anotador del equipo español, con 12 puntos. Fueron los mejores minutos del partido para los malagueños. Pero ahí se acabó el choque.

Porque Albertis paró el partido y, como en la primera parte, a una buena salida de Unicaja le siguió un reacción contundente de los locales. Y esta vez fue la definitiva. Panathinaikos encadenó un parcial de 18-4 desde el tiempo muerto hasta el final del tercer cuarto, que colocó a los locales 14 arriba (55-41, min.30).

Una distancia que se fraguó desde el 6'75 --cuatro triples en ese tiempo--, y que se hizo demasiado grande para los visitantes con uno de Michael Bramos desde la esquina que puso la puntilla a Unicaja; y que llegó tras conseguir los locales dos rebotes ofensivos en un ataque en el que Joan Plaza dispuso una zona 2-3.

Tras recibir ese 'directo', Unicaja se levantó tímidamente gracias sobre todo al uruguayo Jason Granger, autor de ocho puntos en el cuarto final, pero nunca llegó a poner en peligro la victoria de un Panathinaikos que se clasificó matemáticamente para los cuartos de final, a costa del equipo de Plaza, que dice adiós a la Euroliga por esta temporada

Baskonia sonríe sin presión
El Laboral Kutxa venció al Fernerbahçe Ulker con comodidad (95-73) en la decimotercera y penúltima jornada del 'Top 16', en lo que fue su despedida como local de la presente edición de la Euroliga, que sirvió para ganar en confianza de cara a la Liga Endesa, donde todavía no tienen asegurada su presencia en la lucha por el título.

El conjunto de Sergio Scariolo, eliminado de la Euroliga hace dos jornadas, afrontó el duelo sin compromisos ni responsabilidades, pero con la intención de convertir el partido en un duro entrenamiento. El Laboral Kutxa fue capaz de contener a un Fenerbahçe que viajó a Vitoria con el cuarto puesto entre ceja y ceja, pero que no lo demostró.

Los vitorianos contaron con toda su plantilla tras el regreso de Lamont Hamilton, que ya reapareció el pasado fin de semana en Málaga, y pronto tomó ventaja en el electrónico, aunque los minutos iniciales no supusiesen un indicio de lo que sería la tónica general del encuentro. De hecho, el neoyorquino, que acabó con 11 puntos, apagó cualquier opción de reacción de los turcos mediado el segundo acto.

Fue entonces cuando los de Zeljko Obradovic intentaron apretar el duelo, que alcanzó el tiempo de descanso con una jugosa ventaja para los de casa (47-38). El cerebro Bo McCalebb y el talento de Bojan Bogdanovic mantuvieron con vida a un Fenerbahçe que se diluyó en el tercer asalto, donde apreció un tenue Nemanja Bjelica, que retornaba a Vitoria.

El Laboral Kutxa pisó el acelerador hasta el fondo y comenzó un auténtico recital desde la línea del lanzamiento triple. San Emeterio, Causeur y Mainoldi engancharon tres consecutivos y pusieron la máxima en el marcador (68-48) aún cuando faltaba un mundo para el bocinazo final.

Los vascos rebajaron la intensidad, pero su rival ni tan siquiera aprovechó para maquillar los dígitos. Kleiza aportó algo diferente en los últimos minutos, pero el Baskonia ya tenía amarrada su tercera victoria en un 'Top 16'. Un triunfo estéril, pero que sirvió para ganar en confianza y echar pimienta a los turcos.
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