RESEÑA
Luis Arroyo: Frases como puños. El lenguaje y las ideas progresistas
domingo 13 de abril de 2014, 13:45h
Luis Arroyo: Frases como puños. El lenguaje y las ideas progresistas. Edhasa. Barcelona, 2013. 174 páginas. 14 €
El primer rasgo que sobresale de la obra es el arrojo del autor. Desde el inicio, Luis Arroyo se define como “progresista”: ni lo esconde, ni trata de mostrarlo de una manera subliminal. A partir de esa declaración de principios, vertebra un contenido en el cual reivindica máximo protagonismo para las ideas y valores que integran, bajo su punto de vista, el progresismo, dándole así munición para que afronte la batalla de las ideas frente al conservadurismo, receta política que gobierna en la mayor parte de Europa.
Al respecto, subyace una duda ¿el progresismo ha perdido actualidad y debe conformarse con ser un actor marginal? Arroyo se opone a responder afirmativamente a dicha pregunta y contra-argumenta que el gran déficit que debe solventar el progresismo es su incapacidad para comunicar y hacer llegar sus mensajes de manera eficaz a la sociedad. De hecho, lamenta que muchos progresistas han optado por asumir parte del marco conservador, “renunciando a dar la batalla por lo público” (pág. 114).
El actual panorama es un buen ejemplo y de manera desgarradora lo describe: “Es frustrante para los progresistas, pero cuando hay más paro y las diferencias entre ricos y pobres se acentúan, los ciudadanos no confían en quienes se supone que piensan más en la mayoría de la gente corriente, sino en quienes creen que aplican las recetas más duras” (pág. 24).
Frente esta suerte de autocrítica del progresismo, cabría decir que los conservadores, esto es, la derecha, ha pecado históricamente de un agudo complejo a la hora de defender en público sus ideas, por temor a ser etiquetados e incluso estigmatizados. Sin embargo, tal matiz se omite en la obra.
En consecuencia, en la defensa del progresismo que hace Arroyo se aprecia un abuso de la supuesta superioridad ética y moral de la izquierda sobre la derecha. En este sentido, parece que solo la primera ha velado por la extensión de los derechos y libertades, mientras que la segunda se ha dedicado, en el mejor de los casos, a gestionarlos, tras una previa aceptación a regañadientes. Al respecto, el autor afirma lo siguiente: “El progreso de la humanidad se ha producido gracias a los progresistas que lucharon por cambiarla. Nunca gracias a los conservadores que habitualmente tratan de perpetuar el estado de las cosas” (pág. 29).
De igual modo, cuando habla de la “libertad”, niega que los conservadores puedan tener una noción de la misma que vaya más allá de la libertad de mercado (pág. 89). En detrimento de la iniciativa privada, Arroyo otorga al Estado el máximo protagonismo como “dinamizador de la economía, promotor de la distribución y garante del cumplimiento de las reglas del juego” (pág.25).
En definitiva, una obra que nos retrotrae a muchos de los temas que coparon el debate político, crispando el ambiente social, durante los años de gobierno de Rodríguez Zapatero (2004-2011). Algunos aún permanecen latentes (aborto, familia, organización territorial del Estado…). Quien esté interesado en responder a los mismos desde posiciones progresistas, encontrará abundante material en este libro.
Por Alfredo Crespo Alcázar