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Andalucía te hiere

Francisco Delgado-Iribarren
martes 22 de abril de 2014, 20:26h
Lo de Andalucía ya es de traca, traca, traca, traca. O sea, de mascletá. De 155 CE y suspensión de la autonomía. Los ingenuos pensábamos que los ERE eran el no va más de la corrupción, la máxima expresión de la Tangentópolis del siglo XXI, el apogeo del saqueo, el éxtasis de la cleptocracia, el cénit de la sirvengonzonería política… Parece que nos equivocábamos. En plena Semana Santa, irrumpe otro macroescándalo que dobla en cuantía al anterior: presuntamente, 2.000.000.000 (dos mil millones) de euros.

Lo sangrante del caso estriba en que el dinero público defraudado era para ayudar a los parados, que en Andalucía son legión. La vergonzosa tasa se sitúa en el 36,3 por ciento, la más alta de la Unión Europea. Las autoridades comunitarias deben estar estupefactas ante tan colosal distracción de las cuantiosas partidas que envía. Imagino los apuros del todavía comisario Joaquín Almunia para explicar a sus colegas la situación que atraviesa Andalucía. ¿Y cómo explicará la soflama de campaña de su compañera Elena Valenciano: hay que hacer “una Europa más andaluza”?
Repasemos el presupuesto del artículo 155 de la Carta Magna, que pareciera que solo se puede aplicar a Cataluña: “Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España…” ¿No veis, sobre todo en esta segunda posibilidad, reflejada a Andalucía? 3.217.000.000 (tres mil doscientos diecisiete millones) de euros defraudados –resultado de sumar ERE falsos y cursos de formación- atentan gravemente al interés general de España. Y además, dan argumentos a los nacionalistas, con lo que atentan doble y gravemente al interés general de España. De continuar así las cosas pronto surgirá un movimiento independentista madrileño.

Andalucía no es solo de los andaluces, es de todos los españoles. Y si la teoría del caos afirma que el vuelo de una mariposa en Oriente puede causar una tormenta en Occidente, la teoría del saqueo asevera que las canalladas de Francisco Javier Guerrero pueden causar que un cántabro pierda su trabajo, que las 16 casas y 13 millones de euros ilegalmente acumulados por Juan Lanzas pueden causar que varios manchegos sean desahuciados, que las omisiones de Griñán, Chaves, Magdalena Álvarez o Susana Díaz pueden causar que miles de jóvenes no encuentren un trabajo. En una España empobrecida y esquilmada, clama al cielo que las víctimas de la corrupción somos todos.

Alguno me dirá: “¡Quillo, que esto no pasa solo en Andalucía, mira tú lo del Bárcenas!” A lo que yo contestaría: ¡Hasta el Bárcenas es andaluz! Andaluz de Huelva, aunque no devuelva ni un céntimo, y se ha publicado que de un pueblecito que, curiosamente, se llama Calañas, aunque a su alcaldesa no le conste y pida que no se le asocie con él. En 2.000.000.000 de euros caben unas 40 veces la cantidad amasada en Suiza por el tesorero de sí mismo; 2.000.000.000 millones de euros dan para 166.666 conjuntos de trajes por los que se linchó a Francisco Camps (que fue absuelto por un jurado popular y luego por el Tribunal Supremo). A los medios de comunicación que se ponen histéricos con Bárcenas, Camps o la multa de Esperanza Aguirre no se les nota tan histéricos por este caso. Hay que utilizar más (y mejor) la calculadora.

Andalucía es una tierra preciosa con una gente maravillosa y con mucho arte y salero y con todo lo que tú quieras. Pero política y democráticamente tiene muchísimo que mejorar. Por las venas de quien esto escribe también corre sangre sevillana e incluso archidonesa, así que no puedo ser antiandaluz. Lo que sí soy es antichorizo, y por la “Unta” (Fray Josepho) de Andalucía han pasado ya demasiados. Como bien escribe Javier G. Ferrari en La Razón “Susanita tiene un marrón, y no es un marrón chiquitín”. Está por demostrar el presunto talento político de la estrella fugaz del PSOE. Decir una frase en defensa de la unidad de España lo puede hacer hasta el banderillero de la Maestranza. Poner coto a la corrupción del cortijo andaluz, es otro cantar.

Generalizar es políticamente incorrecto pero más incorrecto políticamente es lo que está sucediendo en Andalucía. Son los andaluces los primeros que tienen que luchar para que su región no se parezca al tópico. Porque son ellos quienes votan su gobierno autonómico. Cuántas veces oímos quejas sobre los políticos. Y cuán pocas sobre los votantes, que en una democracia también llevan el peso del gobierno. Es la cuota de responsabilidad. A Dios rogando y a los ladrones encerrando. Que Cristo canonizó al Buen Ladrón, pero este antes pasó por la cruz. Y al Mal Ladrón, que no se arrepintió, no se le cursó invitación para el Paraíso. El cambio en España pasa por el cambio en Andalucía. La regeneración en España pasa por la regeneración en Andalucía.
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