www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Claves del conflicto palestino-israelí

La creación de un Estado Palestino dependiente de Israel

miércoles 14 de mayo de 2008, 10:43h
Sí, un Estado Palestino liberaría a Israel, que dejaría de ser el responsable de las miserias de un pueblo sin agua, sin industria, sin turismo ni ninguna otra clase de servicios.

Un país que no tendría suficientes hospitales para asegurar la salud de sus ciudadanos ni escuelas para garantizar su educación. Sin apenas recaudación de impuestos pues la mayoría de transacciones se realizaran, como se realizan bajo la corrupta Administración Palestina, sin declarar, por lo que no habría suficiente dinero público para satisfacer las necesidades básicas de la población.

Un país sin energía eléctrica, cuyos habitantes no podrían buscar trabajo al país causante de todos sus males. Sí, Palestina depende de Israel. Y sin él, están muerta.

El propio plan de partición de las Naciones Unidas del mandato británico de Palestina proponía la división de la zona en dos Estados independientes, uno árabe y otro judío. Pero no era suficiente, que se apresuraron a morir y ser derrotados en una guerra tras otra. Cada vez Israel era más grande y fuerte y Palestina... más pobre y débil. Al menos ahora, 60 años después, algunos se atreven a reconocer que habría sido mejor aceptar las fronteras impuestas por la ONU y tratar de prosperar. Pero son pocos.

Muchos consideran la creación de un Estado palestino independiente como la única posible solución al conflicto que tiene lugar entre Israel y diferentes organizaciones palestinas como Hamás o la Yihad Islámica. Sin embargo, son demasiadas las condiciones impuestas por los más radicales de cada facción palestina, en guerra civil interna, como para figurarse una nación independiente estable y pacífica. De llegar a nacer, habría sido creado el primer país palestino en la historia pues, a diferencia de Israel, nunca antes ha constituido un Estado de derecho, si bien había formado parte de diferentes imperios como el Romano, el Turco Otomano o el Británico más tarde. Palestina nunca ha constituido una entidad por sí misma.

Una parte del mundo observa con optimismo la gestación de un Estado Palestino, mientras otra, analiza con temor las posibles consecuencias negativas de su creación.

No parece probable que la creación del Estado Palestino realmente sea la solución al conflicto, pero tampoco que pueda ser establecido sin haberse solucionado el conflicto previamente.

El frágil embrión de la nación palestina se enfrenta, no sólo a las luchas internas y a las pugnas por el poder, sino también a la intolerancia fanática de los más radicales. Al empleo de la violencia por parte del eterno inconformismo del “ala dura” de Hamás y Fatah. Por parte de los que han perdido todo, de los que no temen a nada. Nunca aceptarán, éstos, un Estado palestino que no se extienda desde el Mar de Galilea hasta Eliat, pasando por Masada y sin olvidarse de la Franja de Gaza.

El problema es que, y aunque lograran expulsar a los judíos de su tierra prometida y formar un Estado palestino que abarcara todo el territorio israelí, Gaza y Cisjordania, encontrarían motivos para continuar con la violencia. Porque, quién gobernaría a los palestinos? ¿La Asociación Nacional Palestina liderada por Fatah o los terroristas de Hamás? Quien quiera que sea el que alcance el poder, se encontrará siempre con una frontal y violenta oposición.

Siempre habrá alguien dispuesto a sacrificar su vida por la “causa palestina”. Siempre habrá alguien que no acepte las reglas del juego, pues son injustas. Porque esta gente, humilde pueblo palestino, vive encadenado a la injusticia y unos judíos les echó de su tierra. De sus hogares. Y no pararán hasta que expulsen a todos los hebreos de “su hogar”. Con Estado propio o sin él.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios