Rafael Correa y sus diferencias con Europa
viernes 25 de abril de 2014, 08:05h
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, acaba de comenzar un viaje por España e Italia. Su finalidad es potenciar el intercambio académico, científico y tecnológico, y promocionar su país con vistas a posibles inversiones. La primera parada de su gira ha sido Barcelona, donde ha tenido un multitudinario encuentro con ecuatorianos que residen en la Ciudad Condal, ha visitado el Instituto de Ciencias del Mar y el Parque de Investigaciones Biomédicas y ha sido investido doctor “honoris causa” por la Universidad de Barcelona en reconocimiento a su trayectoria y su política contra la pobreza y la desigualdad. En la solemne ceremonia de investidura, el mandatario ecuatoriano pronunció un largo discurso, en el que hizo un canto de su gestión como presidente, ensalzando los logros obtenidos con unas premisas económicas y sociales, recalcó, muy diferentes de las europeas, que, según Correa, únicamente favorecen “el poder de las elites”.
Lo que no ha dicho el presidente de Ecuador es que hay especialmente otro punto en el que su Gobierno se distancia de forma abismal de Europa. Un punto de decisiva importancia en los sistemas democráticos plenos: la libertad de expresión y de prensa. En sus años al frente de Ecuador, Rafael Correa se ha caracterizado por su acoso y ataques a aquellos medios de comunicación que no son sus botafumeiros y no lanzan a los cuatro vientos un día sí y otro también la loa de su persona y de sus éxitos, como el propio Correa ha hecho en su primer discurso en España. Para ese cometido censor y de mordaza se creó, por mucho que quiera revestirse de otra manera, la Superintendencia de la Información y la Comunicación con la misión de ser garante de la Ley de Comunicación, considerada por numerosas organizaciones internacionales como cercenadora de la libertad de prensa. Se señala incluso que la legitimidad del brazo de esa Ley, esa Superintendencia de la Información y la Comunicación, resulta cuando menos sospechosa, pues su puesta en marcha se llevó a cabo de forma sorpresiva y no fue discutida en la Asamblea Nacional.
Recientemente, más de 15 organismos sociales presentaron un sinfín de reclamaciones ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) contra las actuaciones del Gobierno de Rafael Correa, dándose la circunstancia de que las principales denuncias se refieren a leyes y decretos promulgados por Correa destinados a limitar la libertad de prensa y de asociación. Las denuncias demuestran que la Ley de Comunicación restringe notablemente el pluralismo informativo, y que el conocido como Decreto Ejecutivo 16 introduce una regulación asfixiante de las organizaciones de la sociedad civil. Correa las ve con profundo recelo, igual que a la prensa libre e independiente, pues no las puede someter arbitrariamente a su control. Aunque está en ello. Muy significativa fue la respuesta de Correa a las investigaciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, utilizando Twitter, donde estampó: “No nos vamos a prestar a estas payasadas”. ¿Se sentirá orgulloso el señor Correa de todas sus diferencias con Europa?