RESEÑA
Donna Leon: Muerte entre líneas
domingo 04 de mayo de 2014, 13:11h
Donna Leon: Muerte entre líneas. Traducción de Maia Figueroa Evans. Seix Barral. Barcelona, 2014. 284 páginas. 18,50 €. Libro electrónico: 9,99 €
Son muchos los investigadores que pueblan el frondoso género de la novela policiaca, bendecido por el éxito entre millones de lectores en todo el mundo. Así, por recordar algunos, citemos desde los más clásicos, como el Sherlock Holmes, de Conan Doyle, Hercules Poirot, de Agatha Christie, el Philip Marlowe, de Raymond Chandler, el Sam Spade, de Dashiel Hammett, o el Lew Archer, de Ross Macdonald, hasta el singular detective-poeta Adam Dalgliesh, nacido de la pluma de P. D. James, o, en nuestro país, el no menos singular Pepe Carvalho, a quien su creador, Manuel Vázquez Montalbán, dotó de pasión gastronómica y desencantado cinismo ante las miserias de la condición humana. Una condición humana que no sale precisamente bien parada en el género, ya se trate de su vertiente de novela negra, más centrada en cuestiones sociales y denuncia de la corrupción que atraviesa sobre todo a las capas más pudientes y poderosas de la sociedad, o de la novela enigma, que pone el acento en desentrañar quién es el culpable del preceptivo asesinato, o asesinatos, que ensangrientan sus páginas.
En ese grupo de afamados sabuesos ha conseguido un puesto de primera el comisario Guido Brunetti, creado por la autora norteamericana afincada en Italia Donna Leon, que este año ha sido la pregonera de lujo en Sant Jordi, fiesta de los libros que, por cierto, la escritora ha elogiado. Brunetti nació en 1989 en la novela Muerte en La Fenice, que abre la serie, formada ya por más de treinta entregas, que protagoniza el comisario de policía de Venecia, escenario donde se ambientan todos sus casos. El último, vertido en Muerte entre líneas, nos presenta un robo de libros de gran valor en la biblioteca Merula, inspirado en un suceso real como fue el escandaloso hurto de numerosos ejemplares en la biblioteca Girolamini de Nápoles. Hecho que propicia sacar a la luz el lucrativo negocio negro de la compra-venta de valiosos libros antiguos. Un oscuro mundo que, por cierto, también aparece en El Club Dumas, de Arturo Pérez-Reverte, con su protagonista, Lucas Corso, cazador de libros a sueldo.
Al robo se une después un asesinato cometido de forma especialmente cruel, el de Aldo Franchini, curioso personaje que frecuenta la biblioteca Merula, donde lee con enorme interés a los Padres de la Iglesia, por lo que sus empleados le apodan “Tertuliano”. Entretenimiento garantizado, y algo más -Donna Leon entrelaza con peripecia el contenido crítico de denuncia con la resolución del enigma- en esta nueva propuesta de una de las más reconocidas damas del crimen.
Por Rafael Fuentes