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Ahora Extremadura: total desconcierto en el PSOE

José Antonio Sentís
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directorgeneralelimparciales/15/15/27
miércoles 07 de mayo de 2014, 20:57h
Una máxima clásica de la estrategia es que no se deben dar las batallas que no se pueden ganar. Sin embargo, el último presidente socialista de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, ha decidido abruptamente presentar una moción de censura contra el actual presidente, el popular José Antonio Monago. A un año de las elecciones autonómicas y sin que haya mediado noticia alguna, escándalo o desastre (más bien lo contrario) que requiera medida tan extraordinaria como es la de intentar desalojar a un Gobierno por la puerta trasera, sin elecciones. Y sin, siquiera, tener amarrado el resultado, pues no parecen apoyarla ni siguiera los dos regionalistas que fueron en la lista del PSOE.

Es posible que Vara sea un genio de la estrategia, y pueda encontrar un punto de satisfacción hasta en la presunta derrota. No es fácil verlo, sin embargo. Tal vez, lo único que pueda conseguir el socialista heredero de Rodríguez Ibarra sea poner en evidencia a los representantes de Izquierda Unida, que han permitido que gobierne el PP por razones que ya se han tratado hasta la saciedad, la menor de las cuales fue el maltrato de los gobiernos del PSOE a Izquierda Unida, cuando no la necesitaban.

Ahora que la necesitan, mantienen su irritación contra quienes se supone que traicionaron a la izquierda, porque, de forma asombrosa, el PSOE cree que es la izquierda, incluso cuando hace políticas de derecha o se comporta clientelarmente como los antiguos caciques. Y esa irritación quizá haya movido a Vara a querer sacar los colores a Izquierda Unida en Extremadura.

Pero, hay que decir que la jugada tiene riesgo. El apoyo a Monago por parte de dos miembros de IU nunca gustó a su partido ni a su líder, Cayo Lara. Pero no es fácil que ahora le guste que se lo recuerden, justo al comienzo de una campaña electoral europea. Pues si es un mensaje a los posibles votantes de IU, para desmovilizarlos a favor del PSOE, malo. Y si es una señal de agresividad política contra el PP, como marcando esa línea para el PSOE de Rubalcaba, pues peor, porque o está llamando blando a su líder, o simplemente le está demostrando que no controla al PSOE, donde cada uno va por libre.

En ese último aspecto reside la clave del problema. El PSOE puede estar, según El País, en empate técnico con el PP. Tal vez. Pero, si tal es, no será porque no haga todo lo posible para volver a derrumbarse en un momento decisivo.

Ahora tiene una candidatura, la de Elena Valenciano, que puede ser digna (aunque entiendo que poco comparable con la de Arias Cañete), pero con la que ha conseguido un cierto armisticio interno. Los socialistas que se postulan para el futuro, frente a Rubalcaba si así se tercia, han decidido apoyar la campaña. Y, sin embargo, Rubalcaba y Valenciano no terminan una semana sin sobresaltos. No les falta algún escándalo (aunque éstos empiezan a amortizarse demasiado pronto, precisamente por acumulación) pero, sobre todo, han descubierto que para los amigos que tienen es mejor tener enemigos. Por ejemplo, en Gerona. Por ejemplo, en Francia, pues sólo se le ocurre a los socialistas franceses presentar un programa de recortes, cuando el leit motiv de la campaña española es que los socialistas luchan contra los recortes.

Y ahora, Extremadura. ¿Ha hablado Vara con Rubalcaba, con Valenciano, sobre la oportunidad de la moción de censura? Si lo ha hecho, malo, pues Rubalcaba sería cómplice del fracaso, si se produce. Y si no lo ha hecho, peor, porque se demostraría que Rubalcaba no manda nada.

En fin, a veces se interpreta la política como un ejercicio de cálculo, y a veces es cuestión de pasiones humanas. Quizá Vara, ya derrotado y camino de otra derrota haya pensado: perdidos por perdidos, al río. Sólo que no se ahogaría el solo. Pero eso siempre se piensa después.

Piensen en todo caso Vara, Rubalcaba y Valenciano, que si la operación política de la censura falla, y tiene toda la pinta, la imagen de derrota tendrá impacto electoral, y no precisamente a favor del PSOE.

La verdad, podían haberle preguntado antes a Felipe González, que estuvo con Monago para apoyar los proyectos económicos de Extremadura. Y en la sala estaba Rodríguez Ibarra. Porque yo también estaba allí, y allí les vi. No parecía el prólogo de una censura, precisamente.

José Antonio Sentís

Director general de EL IMPARCIAL.

JOSÉ A. SENTÍS es director Adjunto de EL IMPARCIAL

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