www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Putin en brazos de Maquiavelo

sábado 10 de mayo de 2014, 01:44h
En medio de una violencia que no cesa en Ucrania, parece que Vladimir Putin añade a su más que demostrada querencia zarista, una admiración por Maquiavelo, figura que, si bien nunca le ha sido ajena, ahora la crisis ucraniana le ha dado ocasión de potenciar. Quizá seamos malpensados al desconfiar de las buenas intenciones del mandatario ruso al declarar por vez primera, en una reunión en la Organización para la Seguridad y la Cooperación Europa (OSCE), que apoya las elecciones presidenciales del próximo 25 de mayo en Ucrania y que considera que el referéndum secesionista previsto para dentro de dos días debería aplazarse, instando a los prorrusos a que tomen esa decisión para facilitar el diálogo con Kiev.

No resulta muy convincente este cambio de actitud en una dirección más dialogante en quien no pudo contener sus ansias de anexionarse Crimea, en lo que todo lleva a pensar que se trata de un plan perfectamente diseñado con el objetivo no únicamente de salvaguardar los intereses de la comunidad prorrusa en Ucrania -cantinela que Putin repite por doquier aconsejado en eso también por Maquiavelo-, sino de hacerse con el dominio completo del país, territorio que juzga como perteneciente a Rusia y que, por tanto, a ella debe volver.

En la desconfianza, entre otros hechos, destaca que haya elegido Crimea para celebrar allí el Día de la Victoria sobre la Alemania nazi. Nada que objetar, sino al contrario, a que rinda tributo a los millones de rusos caídos en la Segunda Mundial, pero que lo haga precisamente en Crimea en estos momentos no es baladí y menos aún de la manera en que lo ha realizado, haciendo una exhibición en toda regla del poderío ruso, a la vez que proclamaba que Rusia respeta “a todos los países y a todos los pueblos, sus legítimos derechos e intereses” y pedía que “ellos también tengan la misma actitud hacia nuestros intereses legítimos, incluido el restablecimiento de la justicia histórica y el derecho a la autodeterminación".

Mientras que en la OSCE Putin aboga por el diálogo y desaconseja la provocación del referéndum, despliega una gran parafernalia de poderío en un territorio que se ha anexionado ilegítimamente -así es como, en la práctica, “respeta” a todos los países y todos los pueblos, según su bonito discurso- y maneja un vaporoso concepto de “justicia histórica” que parece permitirle hacer caso omiso de las fronteras y saltarse sin el menor empacho todos los acuerdos y leyes internacionales.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios