El envejecimiento de la población obligará a cambiar los hábitos financieros de los españoles.

BBVA Research ha publicado un importante
informe sobre el papel del
ahorro a largo plazo. Recalca una idea muy importante, pero que por la falta de cultura financiera de los españoles hay sectores que no la han aprehendido: “A fin de poder mantener un poder adquisitivo estable durante toda la vida, es indispensable planificar una estrategia de ahorro e inversión a largo plazo”. Para eso está el Estado. Eso es lo que nos ha prometido toda la vida. Pero, como señala el informe, los cambios demográficos llevarán al sistema a pagar una cantidad decreciente: “Para los gobiernos, la necesidad de contar con sistemas de pensiones sostenibles involucra decisiones difíciles como la reducción de beneficios o el incremento en la edad de retiro”.
Ante el fin de los
sistemas públicos de pensiones, pues de eso hablamos, y a la vista del progresivo envejecimiento de la población española, el ahorro privado adquiere una relevancia mayor; y más el ahorro a largo plazo. Por lo que se refiere al envejecimiento, “en 2052 el grupo de edad de mayores de 64 años se incrementaría en 7,2 millones de personas (89%), representando el 37 por ciento de la población total de España”. Y atención, porque “por el contrario, la población entre 15 y 64 años disminuirá en 9,9 millones de personas (32 por ciento)”.
Los activos financieros de las familias están repartidos de este modo: Los
depósitos bancarios acaparan el 46,1 por ciento, los seguros el 9,4, las instituciones de inversión colectiva el 6,7, el 5,5 por ciento los fondos de pensiones, otro tanto en efectivo, y el 21,9 por ciento en inversión directa. Según los últimos datos del Banco de España, que se corresponden con el año 2008, sólo el 27 por ciento de las familias tiene planes de pensiones. De acuerdo con el informe, “la educación financiera, presiones demográficas y la creciente importancia de la cultura de la prevención, entre otros, permite anticipar que el mercado de seguros de ahorro a largo plazo tendrá un auge en los próximos años”.
Según
los datos del Banco de España, la riqueza financiera bruta, que alcanzó los 1,92 billones de euros en 2007, bajó hasta los niveles de 1,7 billones durante los años de la crisis. Y en 2013 creció hasta los 1.891.118 millones de euros. Por su parte, los pasivos (endeudamiento) de las
familias creció desde los 843.771 millones de euros en 2006 hasta los 961.623 millones de 2010, y desde entonces las familias han reducido su endeudamiento (se han desapalancado), hasta un nivel de deuda total de 846.881 millones de euros. De este modo, la riqueza financiera neta de los hogares ha pasado de el billón de 2006 (1.006.908 millones) al entorno de los 0,8 billones en los años de la crisis, y a los 1.044.236 millones de 2013.
Eso no quiere decir que hayamos recuperado el nivel de riqueza financiera de 2006. Tendríamos que ver la
riqueza por hogar. Dado que en 2006 había 16.032.800 hogares, la riqueza financiera neta por hogar de 2006 fue de 62.803 euros, mientras que en 2013, cuando había 17.404.200 hogares, esa riqueza financiera neta era de 59.999 euros. Claro está que la riqueza está distribuida de un modo más irregular que la renta, pero lo importante es ver que se está recuperando la riqueza financiera de las familias, y que ese será el respaldo del ahorro futuro a largo plazo.