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los madrileños se repusieron a las lesiones de Costa y Turan (1-1)

El Atlético empata ante el Barcelona y se proclama campeón de Liga en un dramático desenlace en el Camp Nou

sábado 17 de mayo de 2014, 19:57h
Los madrileños se vieron descabezados en los primeros 20 minutos de juego con las lesiones de Diego Costa y Arda Turan. Sin embargo, el compromiso y la valentía de Simeone para presionar al Barça hasta empatar el partido con tanto de Godín en los primeros instantes del segundo acto. Los de Martino dominaron la posesión pero no supieron inquietar a Courtois en el desenlace del campeonato después del zapatazo a la escuadra inicial de Alexis. El Atlético suma su décima Liga y el Barcelona prosigue su depresión post Guardiola.


El Camp Nou ejercía de abarrotado escenario al desenlace de la Liga más igualada, rocambolesca e inverosímil que se recuerda en el balompié nacional. Como si el fútbol español arribara a este epílogo exhausto de sí mismo, Fútbol Club Barcelona y Atlético de Madrid saltaban al césped del coloso catalán tras saberse protagonistas de una sinfonía de patinazos y sollozos que encontraban al "Tata" Martino despidiéndose resignado de su empleo hace un par de semanas, desconectando consigo a su vestuario de la responsabilidad culé para con el torneo de la regularidad, y a Simeone destacando, en un escorzo brillante, lo "divertido" de ir a la ciudad condal a jugarse todo el año después de descubrir las primeras grietas de la regularidad de su bloque en el peor y más relevante tramo de la temporada. La guinda a un año inolvidable en potencia o el reencuentro inesperado con la gloria tras otro ejercicio de depresión post Guardiola se citaban este sábado.

En el tablero se medían dos estilos contrapuestos con despliegue físico y de concentración expirimidos hasta el extremo y de dudoso rendimiento -a priori- en los últimos 90 minutos. Martino dejó en la banca a Xavi y Neymar -uno por molestias físicas y otro por prescripción mundialista- y alineó a el resto de adalides disponibles a excepcion de Jordi Alba, también maltrecho. Así pues, Piqué y Mascherano cubrirían el juego aéreo colchonero con la ayuda de Busquets; Alves y Adriano buscarían sumar en el centro del campo y Cesc, Iniesta y Messi generarían las conexiones combinativas para llegar a la meta visitante con el aliño desequilibrante en banda de Pedro y Alexis. Posesión para combatir las lagunas de compromiso colectivo.

Simeone, por su parte, no especuló con su lista inicial y dispuso el esquema y nombres de gala. Godín, Miranda, Juanfran, Filipe, Gabi y Tiago salvaguardarían el equilibrio y tratarían de contaminar las líneas de pase locales para encontrar la posesión inteligente de Arda, la capacidad de lanzar contras de Koke, la potencia de Costa y el veneno de Villa. Orden táctico, intensidad, compromiso solidario, clase al contragolpe y dominio a balón parado y en el juego aéreo. Programa, programa y programa.

Con esta hoja de ruta arrancó el choque. El Atlético amagó con presionar arriba y disfrutar con al posesión en los primeros instantes pero el Barça trató, con efectividad, de volver el juego al guión previó y monopolizar la pelota, más horizontal que vertical, pero con la idea de crecer bajo el dominio del ritmo de partido. Se enmarañó con rapidez el choque en una lucha en el centro del campo con escaso chispazos combinativos y más imprecisiones que claridad cuando se llegaba al último tercio de campo. Este respeto que preponderaba el miedo a no perder de ambos contendientes confluyó en que la primera llegada del partido se registrara hasta el borde del primer cuarto de hora, con un cabezazo de Alexis a las manos de Courtois.


Pero en el 15 de partido, la batalla por el título empezó a quedar condicionada de manera absoluta: Diego Costa persigue un balón en profundidad de Villa en una contra colchonera y se rompe. Se frena, mira al banquillo y se tumba sobre el césped. El hispano brasileño recayó en su lesión del isquiotibial en la cara posterior del muslo derecho. Adrián le dejó su hueco en la banca para que, desconsolado, confirmara la tragedia personal al doctor Villalón y se abandonara al llanto.

Para colmo, en el 20, Cesc golpeó a Arda Turan en una pugna fruto del fango establecido en la medular y el turco se dejó caer dolorido sobre el tapete. La fortuna estaba aplicando toda su ironía a la estabilidad del bloque capitalino. El "10" colchonero sufría un traumatismo en la cresta iliaca derecha, quedaba fuera del partido y repetía escena: charla con Villalón y lágrimas de impotencia ante tal infortunio. Las dos cabezas visibles del aspecto ofensivo rojiblanco eliminadas de la pugna por al Liga y, se presumían en aquel instante, fuera también de Lisboa.

Ante una transformación tan abrupta de escenario el desarrollo del encuentro solo podía seguir la inercia de mutación. A pesar de la reacción fruto del coraje colectivo de Koke, que chutó desde la frontal para encontrar el primer saque de esquina visitante, el Barça ejecutó de manera impasible el acoso psicológico de la posesión absoluta para arrancar un cabezazo alto de Pedro en el 25, primero, y el zapatazo de Alexis que ilustró la escuadra de Courtois en el 33. El shock pasaba factura al equipo madrileño y el bloque culé acariciaba el trofeo con el 1-0 tras una media hora inicial tan convulsa como vibrante.


Sin embargo, reafirmando la identidad del diseño de Simeone, el Atlético levantó su línea de presión y arrinconó al líder provisional en el cierre de primer acto. El ascenso en la intensidad colchonera provocó una amalgama de jugadas a balón parado en el frontal del área catalana que, si bien generaron nervios por la endeblez defensiva del Barça y de su meta, solo encontraron un disparo franco en las botas de Raúl García, que se perdió fuera sin consecuencias.

El segundo acto, en el que el Atlético debía dar un paso al frente para encender el plácido ritmo de partido al que había conducido el juego el Barça, arrancó con el desencadenamiento de la tormenta visitante. Villa se encontró con el poste en el 46, perdonó un mano a mano con Pinto minutos más tarde y los pupilos de Martino se veían superados sin posibilidad de debate, en una suerte de deja vu de la vuelta de los cuartos de final de Champions. Sin horizonte, los catalanes achicaban agua apremiados por la presión puntiaguda del Atlético que, al fin, rompió la red blaugrana con un cabezazo de Godín tras saque de esquina de Koke. Corría el minuto 49 de encuentro y la final llegaba al momento clave con el Atlético en mejor disposición.

En el transcurso del trance, Busquets se retiró lesionado -con sollozo incorporado para desgracia de su club y de la mellada selección española- para dar entrada a Song y Neymar entró en juego por Pedro. Martino comprobaba como su equipo permanecía arrodillado ante un rival descabezado. Solo por implicación. Así que buscó la calidad como receta y completó el ciclo de modificaciones en busca de golpe de efecto aportando a los suyos el cerebro de Xavi y sentando a Cesc.

El Barça dominaba con rotundidad la posesión, Messi empezaba a asociarse con Iniesta y el Atlético se relegaba a la velocidad de Adrián, primero, y el recién entrado Sosa -por el propio delantero asturiano-, después, para salir de la cueva y respirar un poco. Superaba el partido ya el minuto 75 con esta disposición y el guión quedaba definido bajo el suicidio ofensivo local y la tenacidad en el repliegue entregado bajo su arco de los visitantes.

La Liga agonizaba con el Barça impotente ante el cerrojo colchonero. Messi bajaba al centro del campo para trazar slaloms poco provechosos para su equipo, Neymar se jugaba la carta individual, Iniesta se multiplicaba sin encontrar socios y Xavi no entró en ritmo. Piqué ejercía de rematador en el área colchonera sin disfrutar de ocasiones. Los pupilos de Simeone imponían su esquema y mentalidad colectiva a la guerra de guerrillas que planteaba el club catalán. Así, con una exhibición de coraje tras verse descabezado en los primeros 20 minutos de esta final, en una metáfora de la tenacidad que ha coronado al Atlético de Madrid, se cerró la décima Liga colchonera. Una oda al fútbol ordenado que encontró premio en un epílogo digno de las batallas memorables. La celebración de una Liga para el recuerdo, este domingo, 18 de mayo en Neptuno. El Atlético vuelve a la tierra prometida 18 años después y Simeone encumbra su proyecto a la espera de entrar en la historia el próximo 24 de mayo.


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