Machismo y feminismo, en la campaña electoral
Joaquín Vila
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directorelimparciales/8/8/20
domingo 18 de mayo de 2014, 18:53h
No resulta descabellado tachar de machista la frase de Arias Cañete al decir que en el debate no quiso demostrar su superioridad intelectual ante Elena Valenciano por tratarse de “una mujer desamparada”. La frase lo es, aunque el candidato del PP a las elecciones europeas no actúa como tal ni parece serlo. El mejor ejemplo se produjo al apostar y apoyar a una mujer, Isabel García Tejerina, para sucederle al frente del Ministerio de Agricultura.
Pero el PSOE, en su desesperación ante los datos que adelantan una probable nueva derrota en las urnas, aprovecha cualquier resquicio para intentar destruir la imagen de su máximo adversario. Y desde que pronunció la torpe frase, Rubalcaba se ha ensañado hasta la extenuación con Cañete. Ha llegado a pedir su dimisión.
Elena Valenciano, en cambio, proclamó a los cuatro vientos que se desnudaría por obtener un voto. Sin duda, tan machista o más que la frase de su adversario, pero nadie se ha ensañado con ella. Y, todavía, la candidata del PSOE va por la vida y por los mítines como adalid del feminismo.
Frases, en fin, desafortunadas, producto de la vorágine de los mítines y de las declaraciones incesantes y estresantes. No saben ni lo que dicen. Ni dicen lo que sienten. Pero se ven obligados a parlotear sin parar y sin pensar a consecuencia de las absurdas, insoportables y, sobre todo, costosísimas campañas electorales.
El machismo y el feminismo, en cualquier caso, están superados por la realidad. Sin duda, aún hay machistas que consideran al hombre superior a la mujer, sobre todo en ciertas culturas y en ciertas religiones. Y también es verdad, que todavía hay mujeres que achacan todos sus males a una desigualdad que ya apenas existe en los países civilizados. Porque por mucho machista que quieran ver, las mujeres están alcanzando el poder, casi siempre, con razón: en la política, en las empresas, en la enseñanza... El mejor ejemplo reside en la Universidad, donde las mujeres superan ampliamente a los hombres en número y en éxitos académicos. Por merecimientos propios.
De ahí, el anacronismo de reavivar el debate entre hombres y mujeres en plena campaña electoral. Porque ya apenas existe, pese a unos cuantos machistas irredentos que todavía arremeten verbal o físicamente contra las mujeres y de las feministas alocadas y retrógradas que respiran odio hacia los hombres. Pues tanto unos como otras están desfasados, fuera de lugar. Y en vías de extinción.
Pero, mientras el machismo, con razón, es vilipendiado por todos, el PSOE todavía reivindica el feminismo como parte de su pensamiento político. Y es que la izquierda se ha convertido en la ideología más retrógrada de todas. Aunque ni el machismo ni el fascismo forman parte del ideario del PP, más bien al contrario, por muchos fantasmas que quieran ver socialistas y comunistas, anclados en el pasado y encorsetados en unos postulados que han perdido todo su sentido. Como el propio feminismo.
Arias Cañete, entre sus muchos aciertos, cometió un desliz al dar munición a la demagogia socialista. Elena Valenciano, en cambio, no acierta ni cuando se equivoca. Pero los socialistas son depredadores y los populares, mansas ovejitas.
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Director de EL IMPARCIAL
JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL
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directorelimparciales/8/8/20
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