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el español Óscar Fernández-Capetillo, entre los 40 mejores investigadores jóvenes del mundo

"Hace diez años quedaba muy bien para el gerifalte de turno abrir un centro de investigación en cada provincia"

sábado 24 de mayo de 2014, 09:50h
El investigador del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) Óscar Férnandez-Capetillo es el único español incluido en la lista de los 40 mejores investigaciones jóvenes elaborada por la prestigiosa revista Cell.
Con motivo de su 40 Aniversario la revista Cell, publicación científica de referencia en el ámbito internacional, ha elaborado un listado con los 40 investigadores más relevantes a nivel mundial que aún no han cumplido 40 años. Entre cuarenta nombres, uno español: Óscar Fernández-Capetillo (Bilbao, 1974), investigador del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), que ha recibido este reconocimiento como “un honor muy grande”, según reconoce en una entrevista con este diario.

En su laboratorio, en funcionamiento desde 2005, el equipo de Fernández-Capetillo ha trabajado sobre todo en el análisis de la relación del estrés replicativo con el cáncer y el envejecimiento. En otras palabras: han estudiado cómo combatir el cáncer y el envejecimiento utilizando su conocimiento sobre el llamado estrés replicativo, es decir, el daño que sufre su material genético. Trabajos previos habían demostrado que las células cancerígenas presentan un genoma frágil, en constante ruptura (tienen un elevado estrés replicativo), y que por tanto necesitan que las proteínas de reparación trabajen sin descanso. Ahora, el investigador del CNIO ha conseguido neutralizar o inhibir esos mecanismos reparadores provocando la muerte de los tumores, una terapia que ya ha dado resultados positivos en ratones y cuya patente ha sido adquirida recientemente por el gigante farmacéutico Merck.

Con su trayectoria dentro y fuera del país y esta optimista vía oncológica abierta a prometedores resultados, Fernández-Capetillo se cuela entre los 40 mejores investigadores jóvenes del mundo, según Cell, y repasa con El Imparcial algunos de los aspectos más sobresalientes de su carrera, reconocida ya en ocasiones anteriores a través de prestigiosas becas internacionales, la situación general de la investigación sobre el cáncer tras décadas de avances y el delicado momento que atraviesa el sector científico español, a pesar de que sus activos siguen colocándose en lo más alto del i+D mundial.



- ¿Qué significa haber sido incluido en esta lista de Cell?

Es un honor muy grande. Es una revista, si no la mejor, de las mejores en biomedicina. Ellos están acostumbrados a ver la mejor ciencia del mundo todos los días, así que, que te seleccionen es un honor.

- Uno de los logros de la trayectoria profesional que te reconoce la revista es el de haber desarrollado con tu equipo del CNIO compuesto con actividad antitumoral. ¿En qué consisten?

Es una investigación de muchos años. En el año 2005, cuando monté mi laboratorio, otros grupos ya habían descrito que los tumores presentan mucho estrés replicativo o mucho daño en su genoma, es decir, que su genoma está partido, roto. A partir de ahí, lo que nosotros especulamos fue que seguramente los tumores necesitan una actividad extremadamente eficiente de las proteínas de reparación: al estar todo el rato rompiéndose, si los mecanismos de reparación no son muy potentes, las células seguramente terminen por morirse. Nuestra hipótesis fue que, haciendo inhibidores capaces de inactivar a estas proteínas reparadoras, es decir, arrebatándoles esa maquinaria de reparación, mataríamos a los tumores.

En 2011, ya describimos unos compuestos que funcionaron muy bien en este sentido en células en cultivo y desde entonces, trabajando codo con codo con el Programa de Terapias Experimentales del CNIO, hemos desarrollado compuestos que ya no sólo funcionan en una placa de cultivo, sino que lo hacen eliminando los tumores en un ratón. En pocas palabras, hemos sido capaces de curar algunos tumores en ratones tratándolos con estos compuestos.

Ahora lo que hace falta es llevarlo a la clínica, a los pacientes. Para eso, en diciembre del año pasado estos compuestos se licenciaron, es decir, se vendió su licencia y el conocimiento asociado a una farmacéutica alemana que se llama Merck. Esto no quiere decir que nos hayamos desvinculado de esta línea de trabajo. El CNIO sigue trabajando en colaboración con esta empresa, cuyo objetivo es optimizar la molécula para que sea posible su uso en humanos, que es el objetivo que todos tenemos. La farmacéutica hará algunas refinaciones químicas, de producción y otros pasos necesarios para llevar un compuesto a la clínica cuyos costes asociados son tan inmensos que no se pueden hacer desde un laboratorio ni desde un entorno académico.

- Creo que también habéis descrito la relación entre ese daño genómico o estrés replicativo con el envejecimiento…

Sí, sabemos que el estrés replicativo no sólo es muy abundante en los tumores sino que también descubrimos que si un mamífero, un ratón en este caso, acumula mucho estrés replicativo también envejece antes. Creemos que esta fuente de daño tiene un papel importante tanto en cáncer como en envejecimiento.


"EL QUE ES CAUTO DESCUBRE COSAS GENERALMENTE NO PIONERAS"

- Tu grupo ha conseguido en dos ocasiones consecutivas una de las ayudas a proyectos de investigación más prestigiosas y competitivas de Europa, el Consolidator Grant del Consejo Europeo de Investigación, que aporta al equipo que la recibe dos millones de euros en cinco años. ¿Qué habría pasado con esta esperanzadora investigación de no haber conseguido esta beca europea?

El escenario hubiera sido complicado. Dudo que hubiera podido hacer la ciencia al nivel que la podemos hacer ahora. Supongo que tendríamos que haber disminuido el personal y ser mucho menos osados, más cautos en las cosas que hacemos.

- ¿A qué te refieres con “osados”?

En lanzarse a hacer experimentos con muy poca certeza de que vayan a funcionar. Hay experimentos que son fáciles de publicar, son esos en los que estás casi convencido del resultado antes de ejecutarlos. A mí esos no me interesan tanto porque sé que si no los hago yo, los hará otra persona. Prefiero otros que, aunque las probabilidades de que salgan son muy bajas, si salen bien nos enseñan realmente algo nuevo. El que es cauto consigue descubrir cosas, pero generalmente no pioneras. Una ayuda como la de estos proyectos europeos te proporciona el colchón de financiación necesario para poder arriesgar y, en caso de tener suerte, en vez de ir pasito a pasito dar un paso muy grande de vez en cuando.

- Después de formarte en España (País Vasco), te marchaste a trabajar a EEUU y, después de tres años, en 2004, regresaste a España. ¿Por qué volver?

Había cumplido tres años de contrato en Estados Unidos, me podía haber quedado más tiempo, pero habíamos tenido un hijo, mi mujer estaba embarazada del segundo y digamos que, quizás un poco más a ella que a mí, le entró la urgencia de decidir dónde íbamos a hacer crecer la familia definitivamente y elegimos España. Eran los primeros años en los que estuvieron en marcha los programas Ramón y Cajal para la reincorporación de investigadores, conseguimos una de estas ayudas y empezamos a explorar opciones para volver.


"LAS PLAZAS MUCHAS VECES NO SE DAN POR MÉRITO"

- En ciencia, es común irse fuera una temporada…

Sí, absolutamente. La ciencia es universal y es casi obligado aprender como se hace ciencia en los mejores sitios del mundo. De hecho, no sólo para un científico, creo que para cualquier ser humano es una experiencia vital ultra-enriquecedora haber pasado un tiempo fuera de su entorno. Elimina muchos sesgos e '–ismos' con los que convivimos.

- Pero incluso el CNIO, institución con la que finalmente regresasteis a España y que es una de las más sólidas de nuestro país, está ahora en mala situación. ¿Quizás ahora los que se van como parte normal del aprendizaje en investigación ven casi imposible volver?

Por supuesto. Ahora hay un techo impresionante para la gente que quiere volverse y para la gente que quiere empezar un laboratorio desde cero. La crisis que nos está golpeando en ciencia está haciendo daño sobre todo a la gente joven quiere montar su propio laboratorio. La gente que ya tiene uno consolidado, sufre la crisis y ve que su ciencia es de peor calidad o que no puede mantener los contratos de su personal, pero con parches consigue salir adelante. Sin embargo, aquel que tiene que llegar ahora y empezar un laboratorio se encuentra con que no hay oportunidades. La tasa de renovación es cercana al cero en las universidades y en el Consejo, que son las dos instituciones que principalmente recogían personas del exterior. Prácticamente no hay plazas, y las pocas que hay muchas veces no se dan precisamente por mérito. Eso es otra desgracia muy propia de nuestro país, al menos en algunos entornos. El panorama es dantesco porque ya ni siquiera siendo bueno y habiendo hecho las cosas bien tienes la garantía de poder trabajar en tu país. Aunque algunas instituciones, como el CSIC, son en general más meritocráticas, hay otros entornos en los que la endogamia y el enchufismo gobiernan sin oposición. No entiendo como algunos tribunales no pasan vergüenza al seleccionar a "su" candidato, dejando fuera a gente que merece la plaza infinitamente más. Además de la crisis económica, que a día de hoy es lo más importante, también hay problemas estructurales que minan la ciencia a los que este país algún día se tendrá que enfrentar.

- El CNIO resiste a pesar de las dificultades, pero muchos otros centros de investigación han ido cerrando. ¿Creció demasiado y sin control el sector científico en épocas de bonanza?

En parte sí. Sin ser tan exagerado, la ciencia siguió una línea similar a la de los aeropuertos. Cada provincia quería tener un centro de investigación y quedaba muy bien para el gerifalte de turno estar en la inauguración. Pero es que un centro científico no consiste en inaugurarlo, irse y dejar que la ciencia florezca. Tiene que tener un plan científico detrás y que estar dirigido por un investigador reconocido. Uno no puede poner al amigo de la infancia del Consejero a dirigirlo, simplemente porque no sabe, y eso es lo que creo que falló en muchos sitios. Cuando se diseñó el Plan estratégico, los centros que contrataron en la dirección a científicos de prestigio han tirado hacia arriba. Los que pusieron en la dirección a gente que simplemente estaba bien colocada políticamente, no han funcionado.

- ¿Crees que la crisis científica es consecuencia directa de la económica o hay otros factores en juego?

Hay unos problemas propios, asociados a la crisis sistémica que está sufriendo el país, aunque reconozco que a veces da un poco de vergüenza hablar de crisis científica cuando se están cerrando hospitales o escuelas. No considero que la ciencia tenga que ser especialmente protegida.¡aunque tampoco maltratada! Sí se percibe una relación entre el dinero que invierte un país y la ciencia de calidad o las patentes que puede producir. Pero una confusión típica de España es pensar que los países ricos invierten en ciencia porque son ricos. En realidad es todo lo contario: los países son ricos porque invierten ciencia y en I+D. La crisis ha hecho que se recorte el dinero para investigación y eso claro que se está notando y está haciendo daño. Pero además hay unas deficiencias estructurales en el sistema nacional de ciencia e investigación que no son propios de la crisis y que también existían en épocas de bonanza, como la poca flexibilidad del sistema funcionarial, que a veces puede ser un poco perverso, o la existencia de varias ventanillas para acceder a los fondos de investigación. Por desgracia, nunca ha habido el consenso político suficiente como para reestructurar algunas cosas de bloque de cómo funciona la ciencia en el país.


"PENSAR QUE LA RIQUEZA ESTÁ EN LOS EDIFICIOS ES UN ERROR MUY NUESTRO"

- La única representación española en la lista de Cell eres tú. ¿Puede extrapolarse este hecho a la situación de España en la ciencia mundial?

Está claro que en otros países hay una concentración de científicos de nivel muchísimo más alta que en España. Pero hay que dejar claro que no es tanto por su dinero o sus infraestructuras, sino por las cabezas que tienen, esa es la riqueza principal de estos países. Pensar que la riqueza está en los edificios es un error muy nuestro. Aquí la gente se cree que por abrir un instituto nuevo y equiparlo, ya todo funciona, que la inversión tiene que ser siempre en ladrillo y en aparatos. Es un error de bulto. Lo que hace que la ciencia avance son personas individuales. En algún momento los gobernantes deberían darse cuenta de que la mejor manera de invertir en investigación es conseguir fichar a grandes investigadores, y no abriendo un nuevo edificio. Su presencia genera proyectos, contratos, y una dinámica de hacer bien las cosas que permea y crea una nueva generación de gente bien entrenada. No invento nada, es el modelo que funciona en EEUU.

- Tú que has trabajado fuera, ¿qué imagen crees que se tiene en el extranjero de la investigación española?

Buena, creo que muy alta. La gente que acaba su tesis en España y va al extranjero es generalmente muy bien recibida, se nos tiene por personas bien formadas en nuestras universidades y con gran capacidad de trabajo. La percepción que tienen de nosotros ahora, depende del país. En EEUU siguen pensando que todo nos va bien mientras que nuestros colegas europeos ya son más conscientes de las dificultades tan profundas que están teniendo los investigadores españoles para sacar sus proyectos adelante por la crisis económica.

- ¿Puede esta percepción cambiar en el futuro dada la situación actual?

Yo creo que la buena percepción que tienen de nosotros como personas es difícil que cambie. Otra cosa es la imagen de país. La gente respeta y seguirá respetando que las personas salen generalmente bien formadas de nuestro país. Sin embargo, en muchos países se mira a España con una especie de incredulidad. No entienden muy bien que después haber invertido tanto, de haber avanzado un paso de gigante en las últimas dos décadas y de haber conseguido que el mundo tenga en cuenta a la ciencia española, ahora la dejen caer a plomo. El posible daño futuro es más al país que a las personas individuales.


"HAY RAZONES PARA SACAR PECHO"

- Volviendo a la investigación sobre oncología, ¿cómo valoras el recorrido en este campo en las últimas décadas?

Creo que los avances han sido enormes. La pérdida de un ser querido es tan absolutamente grave para los seres humanos que, cuando sucede, eclipsa el resto de cosas. Sin embargo, esto no debe eclipsar que los avances en el tratamiento del cáncer han sido muy importantes. La gente no se da cuenta de que hace 25 años las leucemias infantiles eran mortales prácticamente siempre y hoy son curadas en muchísimos casos, de que hay un tipo de leucemia que antes era mortal de necesidad y ahora, con una pastilla diaria, se puede vivir con ella perfectamente durante 20 ó 30 años, o de que el pronóstico del cáncer de mama es hoy infinitamente mejor que hace diez años. Hay muchas revoluciones más o menos silenciosas que uno sólo conoce si cae por desgracia en este mundillo y se da cuenta de que, pudiendo haber muerto, está vivo. Indiscutiblemente, hay tumores sin curación con los que la gente sigue falleciendo y es normal que a veces la gente se quede con ese desaliento, pero viendo todos los avances que se han hecho y el número de vidas tan grande que ser ha salvado, hay razones para sacar pecho y ser optimistas.

- Para terminar, ¿se está rompiendo en España un tabú en torno al cáncer?

Sí, y creo que está pasando sobre todo por el boca a boca. Antes, diagnóstico de cáncer se asociaba inmediatamente a la muerte. Ahora, quién más quién menos va conociendo de muchos casos que han superado la enfermedad. La gente se va curando, la enfermedad se va cronificando y el mensaje va calando. Aún falta dar los pasos más importantes, y acabar con los tumores más mortales, pero hay razones para el optimismo y la confianza.
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