RESEÑA
Jesús Sánchez Adalid: Treinta doblones de oro
domingo 25 de mayo de 2014, 10:27h
Jesús Sánchez Adalid: 30 doblones de oro. Ediciones B. Barcelona, 2014. 352 páginas. 19,50 €
Muchas veces la vida se convierte en una suerte de camino lleno de vericuetos, que nos sorprende detrás de cada recodo con dichas y desdichas evitando en todo momento la monotonía, más aún cuando aparecen los amores que hacen que la razón ceda paso a los sentimientos y el corazón guíe nuestros actos. Bien podría haber sido el título de esta novela “La vida de Cayetano y de sus fortunas y adversidades” a imitación del anónimo Lázaro de Tormes, ya que en esencia ese es el contenido.
Un detalle que llama la atención desde el inicio es el estilo cervantino de su presentación, recogiendo los diferentes libros y capítulos con una sucinta descripción que nos anticipa la peripecia vital que se nos contará a continuación. Como siempre ocurre con los volúmenes de Jesús Sánchez Adalid la descripción etnográfica de la época en que se desarrollan sus obras es magistral, sin llegar a abrumar y sirviendo de perfecto complemento para poder sumergirse en la historia. En esta ocasión abandonamos la larga época de la Reconquista, con la tan controvertida convivencia, para saltar hacia finales del siglo XVII, por lo que no abandonamos los periodos convulsos de nuestra historia, como ocurriría con el cambio de dinastía en la Corona Española.
El devenir vital de Cayetano y el resto de su familia adoptiva será el relato que nos cuenta en primera persona el protagonista. Desde cómo se cruzó en su vida la familia de D. Manuel de Paredes, una cuestión simplemente laboral, hasta el desenlace del viaje que, por necesidad económica, han de iniciar y que les debe llevar desde la Península hasta las Islas Canarias. Una travesía peligrosa en la que se busca la protección de la Gran Flota que zarpaba en dirección a las Indias, hasta el punto donde esta acomete su viraje hacia el Nuevo Continente, a partir de ese momento se atraviesan aguas infestadas de piratas berberiscos, ávidos de capturar a los incautos.
La obligada escala en San Miguel de Ultramar, actual Mehdía marroquí, será sin duda alguna uno de los puntos fuertes de la novela. La tensión, el miedo, la rabia y la devoción son perfectamente transmitidas al lector, que en algunas ocasiones cree estar sintiendo en sus propias carnes las penurias que “Tano”, apodo cariñoso del protagonista, sufre en ese enclave africano. Un guiño de la condición sacerdotal del escritor es la referencia tanto a Jesús Nazareno, que aparece en la denominación de un galeón y en una imagen de veneración; como al encomendarse al Altísimo en los momentos de temor y en darle gracias en los de alegría.
Durante la lectura de esta obra nos preguntamos en más de una ocasión cuál va a ser el desenlace, estamos tentados de engañarnos a nosotros mismos leyendo el final para poder saciar nuestro apetito curioso, sin duda el mejor síntoma de que 30 doblones de oro nos ha atrapado. Embarquémonos en esta travesía literaria, sintamos los vientos alisios insuflando energía a nuestro velamen y dejemos que el autor marque el rumbo de esta historia metidos en la piel de Cayetano.
Por Jorge Pato García