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LOS ARTÍFICES DE LA TRANSICIÓN

lunes 30 de junio de 2014, 14:12h
Por su repercusión en las redes sociales, reproducimos a continuación el artículo de Luis María Anson publicado en El Mundo. Es verdad que la Transición se consiguió gracias en primer lugar a la madurez del pueblo español; gracias a Juan Carlos I, que se decidió por la Monarquía parlamentaria, la Monarquía de todos, que defendió desde el exilio su padre Juan III contra la dictadura de Franco; gracias a Torcuato Fernández-Miranda, que regateó al Consejo del Reino como un Iniesta de la política; gracias a Adolfo Suárez, que tuvo el valor de asumir ante el mundo franquista el papel del traidor de la comedia. Cometería, sin embargo, una grave injusticia histórica quien no destaque a tres personajes clave: Felipe González, el cardenal Tarancón y Marcelino Camacho. Felipe González se alzó en las elecciones generales de 1982 con una abrumadora mayoría de 202 diputados. Le era muy fácil, con el apoyo comunista y otras fuerzas de extrema izquierda, llegar a los 210, es decir, a los tres quintos que exige la Constitución para su reforma en aspectos de relevante importancia. González demostró ser un hombre de Estado y respetó el gran pacto que hizo posible la Transición: el centro derecha y el centro izquierda, es decir, más del 80% del voto popular, actuarían de acuerdo en las grandes cuestiones nacionales: el terrorismo, la territorialidad, la alta política internacional. El cardenal Tarancón fue clave por la significación de la Iglesia. Si el sagaz prelado -académico, por cierto, de la Real Academia Española- se hubiera enrocado en el Estado confesional, el trasvase de la dictadura a la democracia habría resultado mucho más difícil. Una tarde, en su despacho de Antonio Maura, Adolfo Suárez me dijo: “Si el cardenal Tarancón se hubiera plantado en el centro del ruedo como un Don Tancredo, no sé cómo habríamos sacado adelante la Transición”. Y, finalmente, Marcelino Camacho. La gloria se la ha llevado Carrillo pero el que tenía fuerza era el líder de CCOO. Carrillo no pasaba del 5% del voto popular. Fuerza real en la España de aquella época la tenían el Rey, con el Ejército tras él como un solo hombre; el cardenal Tarancón, al frente de una Iglesia poderosa; Felipe González que se encaramó por encima de los 200 diputados, y Marcelino Camacho, capaz de movilizar a las masas obreras. El inolvidado líder sindical, que era hombre muy inteligente y capaz, dio el sí a la estrategia de la Transición haciéndola posible sin traumas ni violencias. Ah, y no olvidemos a los periódicos que hicieron de Parlamento de papel

Luis María ANSON

de la Real Academia Española

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