en el mercado de renta fija
Tras el pánico a la 'prima de riesgo', España adelanta a EEUU e Inglaterra
lunes 30 de junio de 2014, 14:12h
Actualizado el: 06/09/2014 13:50h
La rentabilidad del bono español se convirtió en uno de los principales quebraderos de cabeza económicos durante la crisis de deuda que sufrió Europa. Eran los momentos en que ‘la prima de riesgo’, el sobrecoste para financiarse, estaba en boca de todos, y el rescate era inminente. Los inversores se deshacían masivamente de sus títulos españoles, lo que incrementaba su rentabilidad en el mercado. El Tesoro debía ofrecer precios desorbitados en las nuevas colocaciones de deuda, y todo hacía pensar en la quiebra del Estado.
A pesar de que la deuda todavía es un problema para España, entre otros países, los inversores están dispuestos a comprar los bonos españoles por encima de su precio, algo que ha reducido su rentabilidad por debajo de la que ofrece el bono de referencia estadounidense, y el del Reino Unido en los mercados.
En la renta fija, la rentabilidad de un título se mueve de manera opuesta a su precio. Un bono a diez años, con un cupón del 2,5% da derecho a cobrar ese porcentaje del valor total durante la vida del bono, hasta su amortización, cuando se abona el importe nominal al tenedor.
Cuando estos títulos se negocian en el mercado, se pagan precios por encima o por debajo de su valor nominal, de manera que también varía la rentabilidad ‘real’ que obtiene ese segundo tenedor del bono.
De esta manera, el bono de referencia español, a 10 años, se compra en el mercado por el 110,35% de su valor nominal, lo que supone que su rentabilidad –que en el cupón es del 3,80%- sea del 2,60%.
Mientras tanto, el bono de EEUU a 10 años, se compra al 99,05% de su precio, con lo que su rentabilidad asciende al 2,61%. En el caso del Reino Unido, la rentabilidad asciende al 2,68%.
Por su parte, Alemania tan sólo tiene que ofrecer una rentabilidad del 1,36%.
La deuda soberana está considerada como una inversión muy conservadora, y sus compradores naturales son los gestores de fondos de pensiones, o las partes más seguras de las carteras de inversión. Además, el bono a diez años está considerado la referencia de la confianza en la solvencia de una economía.
Cuando se produjo el impago de Grecia en 2012, se acordó con los inversores que los bonos griegos valían el 21,5% de su valor real, lo que suponía una pérdida del 78,5% de la inversión para los tenedores de deuda griega. La renta fija soberana de los países periféricos dejaba de ser considerada segura y los gestores decidieron vender de manera masiva sus títulos de España, Italia o Irlanda… para comprar bonos alemanes.
Sin embargo, el presidente del BCE, Mario Draghi, ha logrado disipar todos los temores sobre los países periféricos, percibidos, de nuevo, como solventes por los conservadores gestores de los fondos de renta fija.
Todo ello ha permitido que las últimas colocaciones hayan sido un éxito. El pasado 22 de mayo, el Tesoro vendió 1.993,48 millones de euros en bonos a 10 años, con un cupón del 3,80%, con una fuerte demanda.
El montante total de la deuda española continúa siendo un problema. Sin embargo, en Europa se baraja la posibilidad de que un ‘banco malo’ compre el exceso de deuda de países como España, de manera que no rebase el 60% de su PIB, y el ministro de Economía, Luis de Guindos, anunció que este año se necesitaría emitir 55.000 millones de euros más para financiar el sector público, por debajo de los 65.000 estimados en principio.
Son signos de que la economía española comienza a liberarse de la crisis de confianza en su deuda.