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¿Entregar la Jefatura del Estado a los partidos políticos?

lunes 30 de junio de 2014, 14:12h
Actualizado el: 07/08/2015 09:49h
Tenemos serias dudas de que entregar la Jefatura del Estado a los políticos y a los Partidos que tenemos actualmente en España fuese la mejor solución para dirigir desde las más altas instancias nuestro país en el futuro. El importante distanciamiento entre la clase política y los ciudadanos, y la muy desfavorable opinión que sobre la misma tienen éstos, no son los mimbres más adecuados a nuestro juicio para plantear un tránsito desde un sistema monárquico como el que tenemos hacia un régimen republicano, en el que la presidencia y sus órganos dependientes pasarían a estar ocupados por la clase política.

Aunque puedan tener razón en buena medida quienes piensan que una República puede considerarse en principio un sistema más democrático y representativo que una Monarquía, también es cierto que la realidad social y el interés general han de prevalecer sobre los análisis conceptuales y en buena medida asépticos respecto a la realidad existente en un país y una sociedad en un momento dado.

Si contemplamos la actual realidad sociopolítica de nuestro país y la apreciación ciudadana respecto a los partidos y la clase política, se puede ver, en primer lugar, que desde hace bastante tiempo la segunda preocupación más importante de los ciudadanos es la corrupción (que en España es sobre todo política, no administrativa). Por otra parte, los resultados del reciente informe de la Unión Europea sobre la corrupción ponen de manifiesto que el 95 por ciento de los españoles opinan que la corrupción está generalizada en nuestro país, resultados que son coherentes con los de la última Encuesta Social Europea, en la que los ciudadanos españoles reprueban claramente tanto a los partidos como a los propios políticos, calificándolos a ambos con la valoración más baja –con diferencia- entre todas las instituciones: 1,9 sobre 10. Lo mismo ocurre con el último Barómetro Global de la Corrupción, publicado por Transparencia Internacional, en el cual los partidos políticos obtienen en España la peor puntuación de todas las instituciones evaluadas: 4,4 sobre 5 (siendo 5 el máximo de corrupción). Y así otros estudios e informes (Consejo de Europa-GRECO, Índice de Percepción de la Corrupción, Tribunal de Cuentas) que reflejan la decepcionante situación y opinión ciudadana de los partidos y la clase política española.

Es esta situación la que nos hace dudar, en definitiva, de que el tránsito político español hacia un sistema republicano, en el que los partidos políticos pasarían a ser dueños, no solamente del Gobierno a todos los niveles (central, autonómico y local) que ya tienen, sino también de la Jefatura del Estado, constituya la mejor opción posible para nuestro país, dado además el actual régimen endogámico de los partidos y el sistema y legislación electoral que tenemos, con el que los ciudadanos estamos realmente sometidos a los partidos, y atados de pies y manos a la hora de decidir electoralmente, lo cual incrementaría el ya muy alto nivel de partitocracia existente en este país.

Quizá en el futuro, con un eventual cambio y regeneración absoluta de los partidos (lo cual nos parece inviable a corto plazo), y si se diera el caso de un cierto nivel de ineficacia, falta de transparencia, o disfuncionalidad en el funcionamiento monárquico y en el ejercicio de sus funciones por el próximo rey Felipe VI, pudiera plantearse seriamente el tránsito hacia un régimen republicano, si bien no creemos sinceramente que llegue a ocurrir ni lo primero ni lo segundo, aunque esto el tiempo lo dirá.

Jesús Lizcano

Catedrático de la UAM y cofundador y expresidente de Transparencia Internacional España

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