Jesús Fernández-Villaverde, la reserva inflacionista del blog Nada es Gratis, ha recogido en esa bitácora los datos de crecimiento de la economía española desde la muerte del anterior jefe de Estado, Francisco Franco, y hasta el último año para el que tenemos datos, que es 2013. Son, por tanto los 38 años de reinado de Juan Carlos I. ¿Cuál ha sido el desempeño económico de la segunda restauración borbónica? Fernández-Villaverde se basa en los datos recabados por el Penn World Table, aunque no ofrece motivos para ello. Se pueden recoger del INE. Quizás lo haga para una mejor comparación internacional, pero para ello vale también como fuente el Banco Mundial o el FMI. O, si el objetivo es compararlo con otros países europeos, Eurostat. Pero elige los datos del Penn World Table. El motivo debe de ser metodológico: PWT hace una comparación del PIB per cápita en paridad del poder de compra (PPP, por sus siglas en inglés). Y lo que hacen los redactores del informe es hacer un estudio detallado de los precios de cada país, lo que hace que sus comparaciones sean más precisas. Pero esto no lo explica el autor. En cualquier caso, los datos de crecimiento del PWT, por su compleja elaboración, sólo van hasta 2011. De modo que Fernández-Villaverde los completa con los datos del FMI. Así las cosas, ¿cuánto hemos crecido en PIB per cápita, en términos reales, en estos años? Entre 1975 y 2013, el crecimiento per cápita del PIB en España ha sido del 78,7 por ciento, lo que arroja una media del 1,5 por ciento anual. El autor comenta lo siguiente: Un 1.5% es un crecimiento francamente decepcionante. Por ejemplo, durante el mismo periodo la renta per cápita de Estados Unidos creció al 1.8% anual. Dada las oportunidades que España tuvo con la incorporación a Europa, el Euro y que veníamos de muy atrás, un 1.5% no es crecer "como la espuma". Y enlaza un artículo de Miguél Angel Belloso. Eso sí, añade: “Tampoco quiero ser pesimista y argumentar que el 1.5% es un desastre. No, no lo es”. ¿Cómo juzgar si son o no son buenos? Comparándonos con otros países; y eso hace en una segunda anotación. Aquí, Fernández-Villaverde no aplica ya los datos del PWT. Una pena. Se acoge a otra institución que no hemos mencionado porque lo hará ahora el autor: la OCDE. La diferencia en el resultado, como reconoce el economista, es nimia: “Según los datos de la entrada anterior, España había crecido un total de 78.7 por ciento de 1975 a 2013; según la OCDE, un 79.3 por ciento. Una diferencia de 0.6 puntos en 38 años es minúscula”. De 27 países que han pertenecido a la OCDE en estos 23 años, España es el país número 19. Es decir, que estamos en el furgón de cola, nos viene a decir. Aunque estar en medio de la tabla nos colocaría en el puesto 14. De modo que sería más justo decir que estamos un poco por debajo de la media. Pero es cierto que el desempeño económico de estos años ha sido decepcionante.