La ciudad estadounidense se ha convertido en un "centro latinoamericano de primer nivel".

El presidente de la Fundación Ortega-Marañón,
José Varela Ortega, ha presentado la conferencia, y ha subrayado que la presencia latinoamericana ha estado en la Fundación desde el principio, y que la vinculación con Miami es cada vez más estrecha, ya que la ciudad se ha convertido en “un centro latinoamericano de primer nivel”.
“Hay mucho dinero en el mundo que quiere venir a los EEUU”, ha manifestado por su parte
Tomás Regalado, ante una audiencia nutrida de empresarios españoles. El alcalde de Miami ha valorado que la inestabilidad en América Latina, “sobre todo en Venezuela”, posibilita que los capitales se desplacen hasta la ciudad del Estado de Florida.
En este sentido, ha destacado que es un lugar próximo para todos los hispanohablantes gracias a la gran presencia de ciudadanos de la América Latina –el propio alcalde nació en La Habana, en 1947 y habla en perfecto castellano-, y un buen lugar para invertir debido a las garantías jurídicas de EEUU.
La ciudad se encuentra embarcada en un proyecto para que los inversores de todo el mundo financien proyectos a través del Centro Regional de la Ciudad de Miami gracias al programa EB-5, mediante el cual se proporciona una tarjeta de residencia en los EEUU a aquellos empresarios que inviertan de
500.000 a un millón de dólares en un proyecto que proporcione al menos diez puestos de trabajo.
Durante los dos primeros años, el permiso de residencia sería provisional, y, una vez comprobado que el proyecto se adecúa a la legalidad del programa, se extendería una tarjeta de residencia permanente para el empresario y su familia directa.
En cuanto a la naturaleza de los proyectos que selecciona el Centro Regional de la Ciudad de Miami, priman los
enfocados a la construcción, un sector en el que España tiene sobrada experiencia. Otro sector con futuro en el enclave de Florida es el sanitario, gracias al “turismo médico”, todavía con largo recorrido.
Por su parte,
Mikki Canton ha explicado la puesta en marcha del proyecto, y el funcionamiento del mismo. Se trata, ha dicho, de una iniciativa única en EEUU, ya que hay otros centros dedicados a gestionar proyectos EB-5, una norma que fue puesta en marcha por el Gobierno Federal en 1990, con alguna modificación efectuada en 1993, pero el de Miami es el único de naturaleza pública.
Ha detallado los “muy serios” requerimientos legales que se exigen para entrar en el programa. No en vano, ha manifestado, las autoridades estadounidenses están en aviso porque se han producido casos de fraude en otros lugares.
No es el caso de Miami, ha dicho, que se encuentra “bajo la lupa” y, por ello, ha diseñado un “modelo trasparente”.
Ha advertido de que el empresario no puede llevarse a sus trabajadores con él, ya que el programa está destinado a crear trabajo local. Sin embargo, ha subrayado, la riqueza creada repercute en el país de origen del inversor.