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Rubalcaba vuelve a la universidad

Alfredo Pérez Rubalcaba anunciaba ayer que en septiembre aparcaría definitivamente la política. Será entonces cuando entregue su acta de diputado y regrese a su cátedra de química en la Universidad Complutense. Dicho de otro modo, se ganará la vida sin cargo al contribuyente y, además, haciendo algo tan productivo como enseñar. Se va así uno de los políticos más relevantes de los últimos tiempos, y lo hace como es debido, con independencia de que su partido se halle en un estado deplorable.

Precisamente a su partido ha rendido Rubalcaba un servicio tan ingrato como meritorio. No era fácil tomar el rumbo del PSOE tras la era Zapatero, tanto en clave de Ferraz como viendo la situación en que había dejado al país. Si los socialistas no están ahora peor es en gran medida gracias a Rubalcaba. Los que vengan deberían tomar buena nota de su sentido de estado y de su criterio en cuestiones como el chantaje nacionalista.

Un compañero suyo, Joaquín Leguina, se ha cargado de razones al defender en más de una ocasión que todo político con cargo debería haber cotizado antes a la Seguridad Social. O lo que es lo mismo, “no” a políticos profesionales cuya actividad profesional se ha circunscrito únicamente a cobrar del partido en el que militan. No es el caso de Rubalcaba, con una brillante ejecutoria universitaria que ahora puede recuperar tras su paso por la vida pública. Sí lo sería, curiosamente, el de Eduardo Madina, su posible sucesor y alguien que no ha hecho nunca nada productivo salvo cobrar del erario público.