www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Breve crónica de una derrota futbolística. La demagogia mexicana convive con la demagogia española

Para mis hijas María José y María Fernanda, futuras ciudadanas mexicanas, que empiezan ya a entender el desastre que dejan los malos gobiernos

Escribo este artículo después del partido de fútbol entre México y Holanda. Había mucha gente en México que tenía muchísimo optimismo de que la selección mexicana llegase a la final del campeonato mundial inaugurado hace dos semanas en Brasil.

Yo tenía dudas, serias dudas, de que la selección mexicana lograse pasar a la segunda ronda, por la manera tan errática en que había jugado México en su eliminatoria en su zona geográfica (CONCAFAF). En principio me equivoqué, pero no se disiparon mis temores al saber que México enfrentaría a Holanda, equipo muy disciplinado aunque mermado por el calor brasileño.

Es verdad de que la selección mexicana había jugado muy bien contra Camerún, contra Brasil y contra Croacia en la primera fase y obtuvo 7 puntos.

El domingo 29 de junio se respiraba en todo México cierto optimismo, corrijo, un gran optimismo. Y no es para menos, la situación económica en México que está prendida de alfileres, es endeble, aunque lo niegue el Secretario de Hacienda, Videgaray; la inseguridad pública se mantiene a pesar de las declaraciones sin fundamento en la realidad del Secretario de Gobernación y de las vanas promesas y de la demagogia del presidente de México, que en su afán de distraer la atención de los problemas, soñó en voz alta, que la selección mexicana obtendría el campeonato mundial.

Sin duda, la selección mexicana de fútbol lo ha hecho mejor que el gobierno de Peña.

Durante 85 minutos México había sido superior a su rival Holanda, que había triunfado contra España, 5 goles a 1. Giovanni dos Santos marcó un gol estupendo al inicio del segundo tiempo y México se echó para atrás. El director técnico mexicano, Herrera hizo cambios que expusieron a México y la maldición sobre México cayó nuevamente. Los holandeses aunque agotados por el clima y por el asedio mexicano, lograron el empate a través de un potente tiro de Snejder. Al final, en tiempo de compensación, con un penal obtenido con trampa, Holanda metió el segundo y definitivo gol, con el que México quedó fuera por sexta vez consecutiva en octavos de final: en 1994 contra Bulgaria, en 1998 con Alemania, en 2002 con Estados Unidos, en 2006 y 2010 con Argentina y en 2014 con Holanda.

El campeonato mundial de fútbol terminará precisamente en dos semanas y los mexicanos volveremos plenamente a la realidad: demagogia preñada de nuevas promesas en materia de salud, empleo, economía, seguridad pública y gobernabilidad. La clase dominante, es decir gobernantes y factores reales de poder a lo suyo a concentrar más poder y riqueza. La democracia se tambalea.

El presidente formal del Partido Revolucionario Institucional –el real es el presidente de la república- ha dicho que debemos ver sólo hacia adelante. Ante los escándalos de corrupción del antiguo gobernador de Michoacán, Vallejo y de su cercano colaborador, Reyna, el señor César Camacho sólo atina a cubrir con un manto de olvido la impunidad y la corrupción, sello típico del PRI, del viejo y del nuevo. Camacho no tiene legitimidad en el cargo, fue designado en diciembre de 2012 por el dedo índice de Enrique Peña. Los priistas sin nutrición democrática, es decir, en la anemia propia de un partido que así fue diseñado por su terrible fundador, Plutarco Elías Calles, mantienen el poder, que recuperaron en 2012, después de las grandes fallas de los gobiernos panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón.

México perdió nuevamente en fútbol. Eso no debe preocuparnos, debemos ocuparnos en los temas cotidianos. Igualmente, los españoles, que perdieron en la primera fase, hoy voltean más a los temas que les atemorizan más: paro laboral, corrupción política, pérdida del poder adquisitivo y la nueva demagogia encarnada en Pablo Iglesias y su grupito de ilusionistas. Si Iglesias efectivamente –como lo afirma el diario madrileño El País- recibió un dineral del gobierno de Chávez y la bendición de los Castro, los españoles podrán estar preocupados. Iglesias que tanto detesta a los mayores de los ricos, hoy se asume como un criado de los gobiernos más tiránicos de Iberoamérica sin reconocerlo. El terrorismo etarra es inolvidable e injustificable, y el hecho de que Iglesias haya declarado en el elegantísimo hotel Ritz, impropio para un socialista de su condición, que el terrorismo etarra tiene explicaciones políticas es un eufemismo. Por supuesto que la dictadura franquista propició el surgimiento del terrorismo, pero las víctimas tanto de Franco como de los terroristas no merecen la insensibilidad del joven académico español.

Las selecciones de España y México están fuera del campeonato de fútbol. Así es el deporte y nadie debe suicidarse por esto. Estamos de regreso a la realidad. Los mexicanos y los españoles queremos hacer política. En esto estorban los demagogos de diversas ideologías. Estoy convencido.