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¿El fin de la libertad de prensa?

Pablo Iglesias, líder de Podemos. Efe
Pablo Iglesias, líder de Podemos. Efe
María Cano
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mariacanoelimparciales/10/5/10/22
miércoles 09 de julio de 2014, 11:55h
A algunos parece molestarles la no regulación de los medios. Por María Cano

"El papel de los medios de comunicación en la política contemporánea nos obliga a preguntar por el tipo de mundo y de sociedad en los que queremos vivir, y qué modelo de democracia queremos para esta sociedad. Permítaseme empezar contraponiendo dos conceptos distintos de democracia. Uno es el que nos lleva a afirmar que en una sociedad democrática, por un lado, la gente tiene a su alcance los recursos para participar de manera significativa en la gestión de sus asuntos particulares, y, por otro, los medios de información son libres e imparciales. Si se busca la palabra democracia en el diccionario se encuentra una definición bastante parecida a lo que acabo de formular. Una idea alternativa de democracia es la de que no debe permitirse que la gente se haga cargo de sus propios asuntos, a la vez que los medios de información deben estar fuerte y rígidamente controlados".

"Se trata de si queremos vivir en una sociedad libre o bajo lo que viene a ser una forma de totalitarismo autoimpuesto, en el que el rebaño desconcertado se encuentra, además, marginado, dirigido, amedrentado, sometido a la repetición inconsciente de eslóganes patrióticos, e imbuido de un temor reverencial hacia el líder que le salva de la destrucción, mientras que las masas que han alcanzado un nivel cultural superior marchan a toque de corneta repitiendo aquellos mismos eslóganes que, dentro del propio país, acaban degradados. Parece que la única alternativa esté en servir a un estado mercenario ejecutor, con la esperanza añadida de que otros vayan a pagarnos el favor de que les estemos destrozando el mundo. Estas son las opciones a las que hay que hacer frente. Y la respuesta a estas cuestiones está en gran medida en manos de gente como ustedes y yo". Noam Chomsky.

El debate sobre la necesidad de "regular" los medios de comunicación ha sido puesto sobre la mesa por Pablo Iglesias, líder de Podemos, quien ha propuesto recientemente regularlos porque "no puede ser que algo tan de interés público esté sólo en manos de multimillonarios". Por esa regla de tres, habría que hacer lo mismo con los bancos (¿quién no tiene al menos una cuenta en un banco?), la industria textil y la alimentaria, por poner tres ejemplos absurdos.

Lo que Iglesias propone no es ni más ni menos que cercenar la libertad de expresión en aras de una presunta liberalización de los medios "secuestrados" por poderes capitalistas que no les permiten expresar lo que presuntamente quieren. ¿No consiste la libertad precisamente en poder tener un periódico una radio o una televisión, si los euros lo permiten, en el que yo cuente lo que me parezca y como me parezca? Que yo sea millonario o mileurista debería estar al margen del debate, que debería centrarse en defender la libertad, esa que algunos están empeñados en abolir. No es que sea necesario liberar a los medios de comunicación privados, es que no les gusta lo que dicen y, por tanto hay que silenciarlos. ¿Libertad? ¿Alguien se perdió la clase de Historia? 

El problema es que Iglesias no es el único que se ha dado cuenta del daño que pueden hacer ciertas informaciones. El juez Ramón Sáez Valcárcel absolvió a 19 acusados del asedio al Parlamento catalán porque "resulta obligado admitir cierto exceso en el ejercicio de las libertades de expresión o manifestación si se quiere dotar de un mínimo de eficacia a la protesta y a la crítica, como mecanismos de imprescindible contrapeso en una democracia" cuando "los cauces de expresión y de acceso al espacio público se encuentran controlados por medios de comunicación privados, cuando sectores de la sociedad tienen una gran dificultad para hacerse oír o para intervenir en el debate político y social". Ahí queda eso. O cuentas lo que me interesa o te cierro el chiringuito. Eso sí, si tengo que ser benévolo y permitir que se me envalentonen unos cuantos y vayan unos pasos más allá de la legalidad, a ellos sí se lo voy a permitir. Pobrecillos, es que los medios no les dan el carrete que merecen. Voy a hacer un avioncito con la ley que han infringido mientras miro hacia otro lado… ¿Libertad? ¿Será la Justicia igual de benévola con cualquiera de nosotros si cometemos la más mínima infracción por mala fe o por ignorancia? ¿Lo será si al final regulan los medios de comunicación y alguien se niega a obedecer? El único límite de los medios de comunicación debería ser la ley…

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