El combinado teutónico ha ridiculizado a todo Brasil.
Los alemanes han tomado Brasil. El combinado teutónico ha ridiculizado a todo Brasil. Los jugadores brasileños están muy tocados. No es para menos después de perder siete a uno en su casa, con su gente y a las puertas de una final de un Mundial. El partido de los alemanes contra la Canarinha fue, sencillamente, espectacular. Genial.
Las grandes citas mundialistas siempre dejan sorpresas, por ejemplo, en esta cita las eliminaciones de Inglaterra, España e Italia en la fase de grupos. Pero la humillante derrota de Brasil ha superado todas las expectativas del aficionado de a pie que sigue con entusiasmo esta Copa del Mundo que se ha caracterizado, dicho sea de paso, por un juego excesivamente especulativo.
El combinado brasileño es un equipo carente de ideas y sin estilo. Viendo a esta selección brasileña extrañamos la falta de jugadores creativos de otras épocas grandiosas de Brasil, como Kaká, Ronaldinho, Rivaldo, Ronaldo y Romario entre otros. Los cariocas han perdido la esencia de su juego. Han cambiado la magia y el regate por la especulación atrás y el pelotazo a Neymar. Estos cambios de estilos son muy duros de asimilar para selecciones acostumbradas a ganar siempre. Se veía venir, desde el comienzo del campeonato, la humillante derrota frente Alemania en semifinales. Es necesario acordarse del partido de los brasileños contra Chile en donde fueron ridiculizados por el ímpetu chileno. Pasaron de milagro por la lotería de los penaltis. El partido contra México en la fase de grupos ya auguraba algún estrepitoso ridículo. Brasil en este Mundial ha renunciado a su seña de identidad, la magia con el balón. Scolari, seleccionador e ídolo de masas en Brasil, aunque no en el exterior, ha creado un equipo rocoso con mucho músculo, pero pocas ideas con el balón. No se entiende que jugadores como Filipe Luis (lateral del Atlético de Madrid), Miranda (central del Atlético de Madrid), Coutinho (delantero del Liverpool) y Lucas Moura (extremo del PSG), jugadores que han brillado esta temporada en sus equipos, han faltado a la cita de Brasil. Hubiera sido muy triste para el fútbol internacional que Brasil hubiera ganado este Mundial con la triste imagen que ha dado.
Alemania, por fin, se vuelve a meter en una final de Copa del Mundo. Los alemanes con su nuevo estilo, que recuerda a veces el de la selección española campeona en el anterior Mundial de Sudáfrica, son dignos de imitar por el resto del mundo. Están dando una lección de fútbol. Si este deporte del balompié es pura geometría, entonces los alemanes son grandiosos geómetras después de los siete geniales goles que le endosaron a Brasil en Belo Horizonte. El fútbol que practican los jugadores alemanes, capitaneados por su seleccionador Joachim Löw, es la pura esencia del fútbol. La selección alemana es una perfecta máquina. No importa que cambien los jugadores o sus particulares estilos de fútbol. Siempre están jugándose los Mundiales y las Eurocopas en las semifinales y finales. Alemania siempre ha llegado, como mínimo, a semifinales en los últimos cuatro Mundiales. Es digno de admirar el sacrificio, lucha y entrega de la “Die Mannschaft”. Ojalá los brasileños aprendan la lección que les han dado los teutones y para posteriores citas preparen a conciencia sus escuadras y sus argumentos futbolísticos.