FESTIVAL
22ª Trovada de Habaneras de Mayorga: un puerto en el corazón de Castilla
Alberto Pérez Castellanos
miércoles 23 de julio de 2014, 12:12h
Actualizado el: 23/07/2014 18:14h
25 y 26 de julio en la localidad vallisoletana.
Suenan a mar, a taberna de puerto, a una romántica escena ambientada por el romper de las olas en la orilla... Mezcla de culturas y de estilos, la música cubana más universal tiene en plena Castilla un rincón propio.
La Habanera, ese género cubano que todos relacionan con la costa se escucha en Mayorga (Valladolid) como en cualquier localidad marinera. Y aquellos que la aman y disfrutan acuden cada verano a disfrutarla. Por unos días, el horizonte azul y salado que evocan las letras de este género musical se tiñe de los colores y sabores de la meseta.
La Trovada de Habaneras vuelve a ser el punto de inflexión de las vacaciones estivales en esta villa vallisoletana. En esta, su 22ª edición, se puede disfrutar del ambiente cultural durante toda esta semana gracias a charlas, coloquios y exposiciones.Teresa Pérez Daniel, fundadora de la organización que lleva su nombre, volverá a tener un papel protagonista en estas actividades. Ella ha sido y es, sin duda, uno de los cimientos sobre los que se sustenta el cariño y pasión que en Mayorga se siente por las habaneras. Un preámbulo perfecto para los platos fuertes: las actuaciones. La noche del viernes 25 llega el turno para unos habituales en Mayorga, el Coro Minero de Turón.
El sábado 26, se darán cita sobre el escenario de la Plaza Mayor de la localidad castellana el cubano Grupo Caracol, los ilerdenses Boira y los Amigos de las Habaneras de Mayorga, que este año rendirán homenaje a uno de sus fundadores fallecido hace unos meses: Eleuterio Moro. Un emotivo recuerdo que demuestra la implicación de muchos mayorganos en este certamen anual. La trovada llegó en los 90 para quedarse gracias al amor de vecinos y forasteros que gozan con este estilo musical, y también gracias al apoyo de las instituciones locales y provinciales, sobre todo del Ayuntamiento del municipio, donde no imaginan un verano, un último fin de semana de julio, sin que el eco de las habaneras resuene en sus calles.