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LA INCERTIDUMBRE QUE NOS ZARANDEA

jueves 31 de julio de 2014, 13:52h
El final del túnel está a la vista. Brilla la luz de la economía recuperada, de...

El final del túnel está a la vista. Brilla la luz de la economía recuperada, de la prima de riesgo, de los intereses de la deuda, del PIB en crecimiento, incluso de la tímida reduc-ción del paro atroz. A España y a los españoles les zarandea, sin embargo, la incertidumbre del órdago secesionista lanzado por Oriol Junqueras y su escudero Arturo Mas.

Existe una cuestión de fondo más importante que el reto del nacionalismo catalán y que es el divorcio de las nuevas generaciones con el sistema. Esa cuestión solo puede abordarse con seriedad desde la reforma constitucional. Pero dejemos aparte este asunto para centrarnos en el daño que está haciendo a la imagen de España y a la estabilidad política de la nación el desafío de Junqueras y su polichinela Mas. Las cifras macroeconó-micas tan positivas se verían reforzadas si no estuvieran condicionadas por la incertidumbre del despropósito soberanista. Un político mediocre y altanero se ha permitido amenazar una vez más, con el peor estilo chulesco, al conjunto de los españoles: “Os vais a enterar de lo que vale un peine cuando comprobéis la espectacularidad de la próxima Diada”, ha venido a decir Arturo Mas con una sonrisa desdeñosa y suficiente. Está demostrado que la Generalitat multiplicó por dos la cifra de asistentes del año pasado. Pero aunque hubiera sido real, aunque creciera este año, ¿eso qué significa? La España silenciosa, la Cataluña silenciosa, es lo que verdaderamente cuenta. Oriol Junqueras y su títere Arturo Mas están arruinando la economía catalana con las subvenciones otorgadas para mantener la tensión secesionista. Sin ese dinero despilfarrado, el secesionismo se quedaría reducido a la mínima expresión.

Hora es de denunciar la desmesura, el dinero que Junqueras y Mas roban a Cataluña para derrocharlo a favor de cualquier manifestación independentista. No estaría de más que el Gobierno Rajoy hiciera públicas las cifras reales de lo que cuesta a los catalanes y al resto de los españoles la política secesionista, condenada irremediablemente a estrellarse.