Cuando aún no nos habíamos recuperado de la resaca de cansancio acumulada en estos últimos días, anoche no pudimos resistirnos a la tentación de celebrar con Woody Allen y Penélope Cruz el éxito de “Vicky Cristina Barcelona”. La firma Chopard ofreció en su honor una gran fiesta, a la que bautizaron como “Woody Allen party”. Compañeros de profesión como Salma Hayek, Edward Norton y Adrien Brody se acercaron a compartir un rato de conversación con los reyes de la noche. Todos ellos venían del “Palm Beach Casino”, donde acababan de celebrar una partida de poker benéfica. Goldie Hawn, Tim Robbins, Woody Harrelson y Dennis Hopper fueron sus compañeros de “timba”. Entre todos consiguieron el millón de dólares que se habían impuesto como reto.

La cuarta entrega de Indiana Jones cumple con creces las expectativas. No es una película para competir para un Oscar, pero nadie pretende tampoco que así sea. La dos horas de proyección se pasan en un suspiro y la diversión está asegurada para sus seguidores y, tal vez, convencerá a algunos de sus detractores. Teniendo en cuenta que la saga Indiana Jones lleva recaudados, hasta el momento, más del millón de dólares, no sería de extrañar que esa cantidad se incrementara ostensiblemente con este “reino de la calavera de cristal”. Tal es la certeza que tienen su director, Steven Spileberg, y su protagonista, Harrison Ford, de que así será, que han renunciado a cobrar “un solo dólar” de su sueldo si la película no recauda como mínimo los 400 mil dólares. Lo que en un principioera un osado órdago a la suerte se convierte, a partir de hoy, en todo un reto al destino.
Experiencia, elegancia y juventudLa alfombra roja de la "première", junto con la protagonizada por Penélope Cruz y Woody Allen, ha sido la más glamourosa y concurrida de lo que llevamos de festival. Harrison Ford paseó su atlética anatomía de maduro seductor, acompañado de su pareja y futura esposa, Calista Flockhart. Cate Blanchet evidenció una vez más que su serena elegancia no es una casualidad. El joven Shia Lebouf, todo un experto en grandes producciones a pesar de su juventud, paseó discreto por la “red carpet” sin dar demasiada credibilidad a los que aseguran que es el sucesor natural del veterano Ford en la saga.
La española Paz Vega, vestida por el diseñador Hannibal Laguna, lució sexy y muy segura de que su nombre y su rostro ya empiezan a tener un sitio en Hollywood. La actriz, que mañana mismo viaja a Irlanda para concluir el rodaje de “Triade” al lado de Colin Farrell, llegó a Cannes para presentar “The human contract”, la ópera prima de Jada Pinket Smith, esposa del actor Will Smith, que produce la cinta.
No es la única española presente en esta edición de Cannes. Los actores patrios con aspiraciones empiezan a pensar que promocionarse fuera es una buena salida a la crisis creativa que, desde hace algún tiempo, dicen que existe en nuestro cine. Mañana, en el día en el que Jude Law y Gwyneth Paltrow acapararán todos los "flashes". Hablaremos también de las apuestas de nuestros talentos más exportables.