www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Entrevista

Paz Vega: "Yo no busco el sueño americano, busco el de Paz, mi marido y nuestro hijo"

domingo 18 de mayo de 2008, 21:36h
¿Cómo ha sido el regreso a casa?
Estupendo. He podido ver a mi familia y a mis abuelos. Ellos son mis raíces y les echo mucho de menos. Yo soy muy española, muy de Sevilla y volver a casa me llena de energía. Siempre que puedo me vengo, aunque últimamente el trabajo no me lo pone muy fácil.

Tengo la sensación de que está en su plenitud como mujer
Soy la Paz de siempre pero es verdad que estoy en un momento en el que me siento muy tranquila y reposada. Estoy empezando a vivir una nueva vida, lo que me crea mucha inquietud y me llena de expectativas. Estoy viviendo cosas con la ingenuidad de una niña, como si fuera la primera vez. Creo que es un privilegio tener una segunda vida y la mezcla de todas estas sensaciones es algo precioso.


¿Cómo es esta segunda oportunidad?
De momento mágica. He vivido en España trabajando en lo que me gustaba y disfrutando de todos los trabajos. Creo que no lo hice mal, pero no me esperaba esta sorpresa. Es una oportunidad diferente, que la estoy saboreando de otra forma porque en mi vida ya está mi hijo y, por supuesto, mi marido que es mi gran cómplice. Estoy en un nuevo empezar y eso me llena de energía.

¿Se acuerda, en estos momentos, de la niña que dejó Sevilla dispuesta a “comerse al mundo”?
Tienes a la misma niña delante de ti. La madurez no implica dejar de ser niña. Yo sigo siendo igual de insegura, de miedosa, de perfeccionista, de disciplinada y de autocrítica. Los años no me han dado relax en ese sentido, aunque sí en la vida que ahora llevo con mi hijo, mi marido y mi familia.

De haber estado en otra situación personal, soltera e independiente, ¿habría sido tan valiente de vivir esta aventura americana?
Seguramente me hubiera ido también. La oportunidad que tuve con la película "Spanglish" no era para desperdiciar, pero que duda cabe que la presencia y apoyo de Orson, mi marido, ha sido decisiva. Estoy muy a gusto en Los Ángeles, allí se trabaja muy bien.


¿Tenía la sensación de que en España había concluído una etapa?
Fue algo tan simple como que se me abrió otra puerta y ví otra luz. Yo estaba aquí muy bien, haciendo las películas que me gustaban pero, cuando surgió Hollywood, pensé: ¿Por qué no? Y por eso me lancé, con el beneplácito de Orson, claro, porque si él no hubiera querido irse de España es posible que mi amor por él hubiera podido más que las expectativas de trabajo. Él ha estado ahí, está y es mi gran pilar.

¿Ha habido algún momento de duda, de “tirar la toalla” y de pensar “esto no es lo mío”?
Ha habido momentos pero no como actriz, sino como mujer. Al principio tuve momentos muy duros, de nostalgia y de echar en falta mi gente. No te voy a negar que ha habido algunos momentos de quererme volver a España, pero con mi marido al lado los superé. No me ha vuelto a pasar...

¿En el más esperanzado de sus sueños imaginó todo esto?
Nunca, jamás. No soñaba con irme a Estados Unidos ni con hablar inglés ni con codearme con la gente con la que trabajo, que son los que yo admiraba cuando iba al cine. No deja de ser sorprendente todo lo que me pasa. Es lo que me he encontrado en esa puerta, que se me abrió, y que aún no se ha cerrado.


¿Está feliz viviendo el sueño americano?
Cuando llegas a Estados Unidos no es tan sueño (risas), es todo más una leyenda que una realidad. Creo que no merece la pena lanzarse a vivirlo y dejarte atrás otras cosas más cotidianas, que te harían más feliz. Yo no busco el sueño americano, busco el sueño de Paz, de Orson y de nuestro hijo.

Sin pretenderlo, en cada pregunta está la presencia de su hijo. ¿Hay un antes y un después en usted respecto a su nacimiento?
Lo de mi hijo es algo tan excepcional, tan maravilloso que a menudo me pregunto por qué no lo he hecho antes. Su llegada ha cambiado mi escala de valores. Lo que antes era importante ahora me da igual si no está relacionado con él, y lo que era una tontería ahora es fundamental. Mi hijo es el eje de nuestra vida, todo lo enfocamos en él. Aún no ha cumplido el año pero siente curiosidad por todo. El otro día se dio cuenta de que en una mesa de casa había una cosita, en la que yo ni había reparado. He empezado a descubrir cosas a través de sus ojos. Es algo muy interesante y a la vez muy bonito.

Me da la sensación de que no será hijo único...
Por supuesto que no. Tendré más hijos y vendrán en cualquier momento. Mi embarazo no frenó para nada mi carrera, así que estoy segura de que podré compatibilizar los siguientes con el trabajo .Yo trabajé hasta veinte días antes de parir y la portada de "Elle" la hice tres meses después de haber dado a luz. Engordé sólo 13 kilos en mi embarazo, mi hijo pesó 3,680 kilos y me recuperé enseguida. No me asusta quedarme embarazada de nuevo en ningún sentido. Soy una persona afortunada porque no he renunciado nunca a nada, ni al amor ni a tener un hijo cuando he querido. Todo lo he encajado muy bien en mi vida.


¿La fama ha venido a perturbar, en cierta medida, tanta tranquilidad?
Un poco sí. La fama es muy fastidiosa y muy molesta. Tiene muchas cosas bonitas, que alimentan el ego, pero tiene el lado de la crítica desmesurada, la intromisión en la vida personal, el acoso...Yo procuro coger lo bueno y obviar lo negativo, porque si tienes dónde agarrarte se lleva bien. Y Orson, ya te lo decía antes, es mi mejor pilar (risas).

¿Cómo lleva él su protagonismo?
Muy bien, él está encantado con todo lo que me ocurre. Le gusta todo lo que hago, me ayuda, me apoya, le encanta que salga guapa y, sobre todo, me protege. Me da mucha tranquilidad. En el cine, el límite lo pongo yo. En las promociones y las entrevistas, lo ponen los demás. Ahí es donde él controla todo para que el resultado final sea impecable. Me da mucha tranquilidad. Gran parte de mi éxito se lo debo a él.