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SALVADOR SOSTRES Y LOS SINDICATOS

sábado 06 de septiembre de 2014, 17:58h
Una democracia pluralista plena no se entiende sin unos sindicatos que defiendan...

Una democracia pluralista plena no se entiende sin unos sindicatos que defiendan el interés de los trabajadores. Por desgracia las centrales sindicales se han convertido en España, en parte considerable, en un descarado negocio y en agencias de colocación para enchufar en las Administraciones y las empresas públicas a parientes, amiguetes y paniaguados. Pero no se trata de suprimir los sindicatos. Se trata de regenerarlos a través, sobre todo, de esa ley por la que claman los ciudadanos: “Ningún partido político, ninguna central sindical, podrá gastar un euro más de lo que ingrese a través de las cuotas de sus afiliados”.

Dicho todo esto, me ha impresionado el artículo, Cinco años, publicado el pasado 19 de agosto en El Mundo por Salvador Sostres, uno de los periodistas más independientes y sagaces del actual periodismo español. A pesar de mis discrepancias, el artículo en cuestión es tan interesante que lo voy a reproducir íntegramente a continuación:

“El consejero de Justicia e Interior de la Junta de Andalucía, Emilio de Llera, pidió ayer “no satanizar” al sindicato UGT por el escándalo de las facturas falsas y el desvío de subvenciones que terminaron costeando comilonas en la Feria de Abril de Sevilla o los 700 maletines falsificados en fábricas de Asia, que el sindicato regaló a los delegados que asistieron a un congreso regional en el que Manuel Pastrana salió reelegido como secretario general.

“Lo de los sindicatos ya lo hemos probado y no ha funcionado. Facturas falsas, maletines falsificados, piquetes coactivos, intimidatorios y amenazantes; liberados sindicales, convenios colectivos, sueldos mínimos, vacaciones pagadas, despidos que siempre son improcedentes, indemnizaciones delirantes, bajas médicas surrealistas y días personales. Todo, todo, lo hemos probado. Y no ha funcionado. Ni se ha creado más empleo, ni se han impedido despidos ni se ha conseguido que ninguna empresa funcione mejor gracias a los sindicatos.

“Lo único que nos queda probar es abolirlos temporalmente. Probemos cinco años sin sindicatos. Habría muchos más empresarios dispuestos a contratar. Quedaría claro que el único contrato basura es el que no llega a firmarse y que lo demás, todo, son oportunidades. Y así que pasen cinco años, someter a referendo si tenemos que recuperarlos. Démonos cinco años para que los obreros comparen, y luego decidan libremente si necesitan que les vuelvan a chulear o quieren ya vivir como personas emancipadas.

“Tendrían más ganas de trabajar y de competir si su salario dependiera de la calidad y la eficacia de tu trabajo. Habría muchas menos bajas fraudulentas y se extinguirían los días personales. Sin convenios colectivos, los buenos profesionales no tendrían que resignarse ni los holgazanes podrían no hacer nada. Cinco años. Después de tanto tiempo de totalitarismo sindical, al fin podríamos ser libres. Al fin trabajadores y empresarios podrían trabajar juntos y sin recelo, entendiendo que solo va a protegerles, a unos y a otros, que la empresa funcione. Tu único derecho adquirido es trabajar más y mejor para ganar más dinero y, quién sabe, un día poder establecerte por tu cuenta. Y riesgo.

“A ver qué tal nos va cinco años sin coacciones ni amenazas. Mejoraría la productividad, se crearían más empresas, y no sería dramático el fracaso ocasión porque sería mucho más sencillo volverse a levantar. Que el mal trabajador pueda ser despedido fácilmente significa que, con la misma facilidad, podría ser contratado el trabajador dispuesto a rendir con esmero y eficacia.

“Son los empresarios, y no los sindicatos, quienes crean puestos de trabajo. Y son los trabajadores, y no el chantaje sindical, quienes tienen que defenderlos con abnegación y lealtad. El gran cáncer de España, económico y moral, son los sindicatos, y en cinco años podemos erradicarlo. ¿Contratos Basura? La única basura es perder cada oportunidad. Y frente a cada empresario que quiere contratar hay un sindicato, como un tanque; y frente a cada intento de crecimiento hay una lacra sindical que nos retiene en el atraso.

“Cinco años sin sindicatos. Cinco años sin convenios, ni negociaciones colectivas ni liberados. Que los trabajadores puedan comparar y decidir quién es la basura y qué es la libertad”.

Hasta aquí el artículo que por su interés he reproducido, al aire libre, para reflexión de los lectores de El Imparcial.