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ENTRE ADOQUINES

Llegó la hora de Escocia: SÍ o NO.

miércoles 17 de septiembre de 2014, 20:21h

Miércoles 17 de septiembre. Me dispongo a escribir la columna que saldrá publicada esta noche y, a pocas horas de que se celebre el referéndum en Escocia, lo único cierto que puedo decirles - que ustedes, por otra parte, ya conocen - es que en este momento aún no se sabe si Escocia decidirá quedarse en el Reino Unido o ganarán los partidarios de caminar por su cuenta a partir de ahora. Los últimos sondeos parecen dar una pequeña ventaja al NO, pero en lo único que sí parecen coincidir los analistas es en que, al final, la balanza se decantará hacia un lado o hacia el otro movida por el peso del voto de los indecisos, que son muchos, más de 500.000 a estas alturas del partido, después de meses de campaña. No me digan que no resulta una paradoja que tan importante decisión esté ahora mismo en manos, precisamente, de los indecisos. Que dependa de con qué ánimo se levanten mañana, de si llegarán a la urna con la mano en el corazón o en el bolsillo. Meditando, o no queriendo pensar demasiado, acerca de si será mejor para su futuro quedarse con lo conocido - más las promesas hechas por Cameron, Clegg y Miliband casi in extremis - o subirse al tren de lo experimental, confiando en que el petróleo del Mar del Norte y su afamado whisky, del que venden al año por valor de 5.200 millones de euros, servirán para conjurar los desastres económicos que se auguran desde las filas unionistas, Londres y, por supuesto, desde la UE.

En todo caso, que los escoceses en este último tramo de la carrera que les lleva a las urnas se han dividido más que nunca, ya nadie lo cuestiona. Ocurra lo que ocurra mañana, una mitad de los habitantes de Escocia se sentirá frustrada, mientras la otra lo celebra por todo lo alto en las calles. De modo que el primer impacto del resultado no será tanto político, como social y de cierto carácter emotivo. Estos últimos días ya se han producido altercados, demostraciones de fuerza por parte de ambos “bandos” y más confusión entre los indecisos, después de que el pasado lunes se desayunasen con una sorprendente portada en el “Daily Record”. En la misma, el primer ministro, el jefe de la oposición laborista y el vice primer ministro prometían desde Londres “amplios nuevos poderes” para el Parlamento de Edimburgo, que vendrían garantizados “por el proceso y el calendario acordados”. Asegurando que habría un reparto equitativo de los recursos y que Escocia tendría la última palabra en lo que a la financiación del Sistema Nacional de Salud se refiere, así como del resto de servicios públicos.

“A buenas horas mangas verdes” o su equivalente en gaélico, exclamaba, por su parte, Alex Salmond, jefe del Partido Nacional de Escocia y Ministro Principal, a quien esa mañana se le debió de atragantar el té durante el desayuno. Justo cuando las encuestas daban una ventaja in crescendo al SÍ, desde Londres lanzaban un inesperado misil de última hora que pretendía dar más razones a los indecisos que pudieran estar a punto de inclinarse por el Sí, para que valoraran de nuevo la posibilidad de darle una oportunidad al NO. “Si hubiese una intención seria de dar más poderes”, llevan desde entonces argumentando los partidarios de Yes Scotland, “¿por qué no se ha hecho antes? Algo así como una advertencia contra lo que consideran simples cantos de sirena de los del bando Better Together, comandado por Alistair Darling. Porque, para colmo, recordaba Salmond a los posibles olvidadizos, él mismo propuso un aumento de la soberanía de Escocia como alternativa a la separación total de Reino Unido, cuando tuvieron lugar las negociaciones sobre un referéndum del que, en todo caso, hoy mismo decía Cameron que no se arrepentía de haber autorizado.

Solo que, por entonces, Cameron estaba tan convencido de la victoria del NO, que se negó a considerar dicha posibilidad. “O dentro o fuera”, llegó a pronunciar en la Cámara de los Comunes, porque en aquel momento parecía imposible que los escoceses pudieran tomar una decisión tan radical como la de su ruptura política y económica con Londres. Mientras que, algo más inseguro, a Salmond no le parecía descabellado llevar a cabo la ruptura en dos fases. De forma que planteó a Cameron que en las papeletas no hubiera únicamente dos posibilidades, SÍ o NO, sino también una tercera, la conocida como la “devo max”, con la que Escocia podía reclamar nuevas transferencias para, entre otras cosas, tener una autonomía fiscal absoluta. Porque la “devolución máxima” supone, en realidad, la plena autonomía en materia fiscal, basada en que, en lugar de recibir una subvención global de la Hacienda Pública de Reino Unido, como hasta ahora, el Parlamento escocés recibiría todos los impuestos recaudados en su territorio y, posteriormente, realizaría a Reino Unido el pago que correspondiera por su parte de gastos de los servicios prestados por Londres.

Cameron dijo no a esta tercera “salida” y decidió jugárselo todo a una carta, más convencido que Salmond de ganar el referéndum. Hasta hace pocos días, cuando las encuestas empezaron a dar ventaja al SÍ y Cameron, según ha confesado él mismo, empezó a despertarse inquieto por las noches. La ruleta ya estaba girando y los británicos no perdían la ocasión para lanzarse a practicar el que es uno de sus deportes nacionales: apostar. Lo cierto es que los corredores se sitúan más cerca del NO y, a estas horas, Ladbrokes y William Hill, las dos grandes casas de apuestas de Reino Unido, sitúan las probabilidades en siete a cuatro frente al SÍ. Mientras, la libra lleva varios días perdiendo terreno frente al dólar y las grandes empresas escocesas avisan de que se mudaran si Escocia lleva finalmente a cabo el “doloroso divorcio” del que se lamenta Cameron. Porque hay casos en los que sí vale eso de ponerse la venda antes de la herida. Como, por otra parte, hacen siempre los mercados. Sondeos y apuestas aparte, en Twitter gana con diferencia el SÍ – atención, porque hoy en día es peligroso no atender como se debe a las redes sociales -, ya que Yes Scotland cuenta con 88.000 seguidores, frente a los 39.000 usuarios que siguen a Better Together, y la campaña del SÍ, por ahora, ha tuiteado 800 veces más que los unionistas. Como decía, la ruleta lleva meses girando, y el escasísimo margen que separa el rojo del negro ha llamado tanto la atención del mundo entero que el referéndum de Escocia es trending topic también fuera de Reino Unido. A punto de que se detenga. Llegó el momento. Hagan juego, señores.

Alicia Huerta

Escritora

ALICIA HUERTA es escritora, abogado y pintora

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