www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

EDITORIAL

Gallardón, el PP y el aborto

jueves 18 de septiembre de 2014, 00:10h

En la sesión de control al Gobierno ayer en el Parlamento Alberto Ruiz Gallardón fue el principal protagonista. La intención del PSOE era que, en su calidad de ministro de Justicia, se pronunciase sobre si seguía o no adelante la reforma de la ley del aborto y si, como se había especulado, dimitiría en caso de que dicha ley viese truncado su trámite parlamentario. La experiencia política de Gallardón le hizo salir airoso de un trance en el que -conscientemente quizá- se retrataron él y su grupo parlamentario, y del que se deduce que la reforma legislativa del aborto quedará aparcada para mejor ocasión.

La reforma de la ley del aborto iba en el programa electoral del PP, como bien recuerda el titular de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón. Su anteproyecto no es muy diferente a la ley aprobada en 1985, gobernando el PSOE, aunque sí a la aprobada en 2010 con José Luis Rodríguez Zapatero en el poder. Baste la mera nomenclatura para percibir el espíritu de ambos textos normativos: la de Zapatero, “Ley Orgánica 2/2010 de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo”; la promulgada este pasado viernes, “Ley de Defensa de la Vida del Concebido y los Derechos de la Mujer Embarazada”.

A diferencia del actual marco normativo, donde el aborto era prácticamente libre hasta la semana 14 de gestación, con este anteproyecto en la mano las mujeres que deseen interrumpir su embarazo deberán cumplir un período de reflexión de siete días antes de dar su consentimiento. Además, aquellas que se acojan al supuesto de “grave peligro para su vida o su salud psíquica” tendrán que recabar dos informes médicos que acrediten ese riesgo para, a continuación, recibir información verbal sobre las consecuencias médicas de la intervención. Aval médico y reflexión no parecen, en todo caso, elementos desdeñables en una cuestión tan trascendente. Y es que el aborto es un tema lo suficientemente serio como para utilizarlo como arma arrojadiza en el ámbito político y social. Precisa, igualmente, del mayor consenso posible. Dicha reforma nació viciada de origen. Para empezar, un tema tan sensible debía de haberse tratado previamente con todos los grupos para recabar el mayor número posible de apoyos. A nivel interno tampoco se hicieron las cosas bien, por cuanto son varias las voces dentro del partido -algunas muy notables- que se sentían incómodas con este asunto. Y ahora Gallardón lo esconde tras “el tema catalán”. Pero los problemas se resuelven afrontándolos, no mirando hacia otra parte.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios