Hace aproximadamente un año, el ministro de Hacienda, Cristobal Montoro, incendió a la opinión pública al asegurar en el Congreso de los Diputados que los salarios estaban subiendo “moderadamente” en España. Aunque entonces, y con los datos en la mano, había que utilizar argumentos bizantinos para justificar la declaración, meses después, parece que esa moderada subida salarial se está produciendo puntualmente, en el contexto de una devaluación interna que ya se ha llevado una sustancial pérdida del poder adquisitivo de los salarios y el 28% de la riqueza nacional.
El Ministerio de Empleo hacía público este lunes que la subida salarial media que se había pactado era del 0,56% hasta septiembre, algo por encima del dato de agosto, cuando fue del 0,55%. En todo caso, el Acuerdo Interconfederal de Negociación Colectiva recomienda que los aumentos salariales pactados en 2014 no excedan el 0,6%, conforme al débil crecimiento de la economía española durante 2013.
Esta pequeña subida contrasta con la moderación que están registrando los precios:
el incremento medio de los salarios es 7 puntos superior a la inflación interanual avanzada para este mes, del -0,2%, a la espera de que el Instituto Nacional de Estadística confirme el dato.
Además, según el último dato de
Eurostat, conocido el mes pasado, los costes laborales en España subieron en el segundo trimestre ocho décimas con respecto al primer trimestre, hasta incrementarse un 1,3% en comparación interanual, y el componente salarial se alzó un 1,2%.
Como ocurre con otros registros macroeconómicos, estos datos son apenas repuntes dentro de un contexto de larga decadencia, lo que hace pensar en si se trata del comienzo de una recuperación o tan sólo un espejismo.
Porque, precisamente este viernes, el
Fondo Monetario Internacional, inasequible al desaliento, volvía a insistir en que España necesitaba ahondar en la moderación salarial.
España se encuentra inmersa en un proceso de devaluación interna, que consiste en ‘empobrecer’ el país para ser más competitivos en el exterior.
Fruto de la misma, los salarios de los que han conservado su empleo han perdido un 7,3% de poder adquisitivo durante la crisis, según un
informe de Adecco. Además, se ha evaporado el 28% de la riqueza española, según un reciente informe del banco privado suizo Julius Bauer.
Dentro de la misma operación, los precios están bajando, hasta un descenso del 0,2% en tasa interanual, si el INE confirma finalmente el dato.
En una reunión con periodistas, el presidente del influyente instituto IFO alemán,
Hans Werner-Sinn, insistía en que España necesita una devaluación interna todavía más “severa”: “El coste laboral por hora trabajada es de 23 euros en España. En Polonia es de 7 euros. Ese es el auténtico problema y no puede ser resuelto con política monetaria”, según recogía en una información en El Mundo la enviada especial a Berlín, Rosalía Sánchez.
Con este contexto de presión, y con una recuperación todavía incipiente, no parece demasiado sensato albergar grandes esperanzas respecto a un aumento del poder adquisitivo de los trabajadores en España.