Tiempos de miedos
martes 20 de mayo de 2008, 18:37h
¡Que de sombras finge el miedo! nos dejó escrito nuestro Lope de Vega. Y, estamos en tiempos de sombras, aunque nos creamos los reyes de la luz.
No queremos asumirlo, como inmersos en una especie de felices años veinte; pero vivimos en un modelo falto de valores, donde no se equilibra el fiel de la balanza porque pesan mucho más nuestros derechos y egoísmos, que nuestras propias obligaciones respecto a nuestra sociedad.
Falta de valores, falta de porvenir. Miedos. Sombras.
Porque incluso los países que, detrás del telón de acero, querían acabar con el modelo de vida occidental, lo están copiando. No hay tanta distancia entre un prepotente recién millonario chino o ruso, con nuestra generación del pelotazo.
Lo que realmente resta ahora es un telón de hambre y de necesidades vitales que supera el número de tres mil millones de ciudadanos, que nos miran ansiosos, expectantes, con contenidas ganas de saltar sobre nuestras indefensas murallas, viendo cómo esquilmamos sus reservas naturales, cómo ahogamos su medio ambiente, cómo elevamos el coste de los productos básicos y manufacturados.
Hace unos años este mundo de escasísima renta per cápita oficial, tenía acceso inmediato a sus producciones alimentarias, arroz, maíz, trigo, pesca. Ahora, hasta estos productos básicos los “bioexplotamos”. No queremos comprender, que al igual que en los comienzos de la década de los setenta, la subida de diez céntimos en el importe de un billete de autobús en Guatemala, o de veinte en el del kilo de maíz en Bolivia, es para muchas gentes una verdadera catástrofe.
Hace unos días (El Mundo 17.V.08) se refería a este tema Antonio Gómez Rufo: “hemos agotado el sistema y faltos de valores nos ponemos en brazos del miedo; valores como la defensa de la honestidad, el éxito como premio del esfuerzo, la decencia en los comportamientos públicos y la educación en los privados, la dignidad de ser solidarios con el prójimo” se han perdido, señalaba el escritor madrileño.
Ahora los miedos que nos invaden brotan en los controles aeroportuarios; en las medidas de seguridad de nuestras propias viviendas; en la pérdida de nuestras características personales intentando poner freno a arrugas, flacideces o desgastes por edad; en el futuro de nuestros ahorros o de nuestras hipotecas; miedo al dolor; miedo a la falta de coraje para asumir enfermedades o accidentes; miedo a necesitar cada día más, servicios psicológicos para conducir y asumir nuestras propias carencias.
¿A esto vamos irremediablemente los españoles? ¿Nos rendimos ante la falta de liderazgo moral de nuestra clase dirigente? ¿Seguimos dando más valor al escándalo, a la provocación, al acoso, al insulto, al prejuicio, a la osadía, que al esfuerzo, al merito, a la verdad, al trabajo bien hecho, al servicio a los demás como fin, incluso como único norte del que manda?
Bertolt Brecht, nos dejó escrito también “¡Ay del país en que los osados pasan por inteligentes!” Yo añadiría modestamente ¡Ay de los ciudadanos que ceden sus valores al gobierno de los osados! ¡Sin valores no iluminaremos las sombras del miedo!
|
General de Ejército
Luis Alejandre es general.
|
|