TRIBUNA
Optimismo financiero inteligente
viernes 21 de noviembre de 2014, 19:58h
“Solo existe una clase social que piensa más en el dinero que los ricos, y son los pobres. Los pobres no pueden pensar en otra cosa.” Oscar Wilde
Los mejores consejos muchas veces son los más sencillos. ¿Quiere que le cuente algunos de los secretos de los buenos inversores? El multimillonario y filántropo Warren Buffet nos ha dejado un par de consejos muy valiosos, simples en apariencia pero complicados en su aplicación: “El optimismo es el enemigo del comprador racional, sea temeroso cuando otros son codiciosos y viceversa”.
El sentido común, al menos en las finanzas, no es de uso habitual. La cita de Oscar Wilde nos recuerda que las obsesiones nos pueden hacer muy vulnerables. Somos seres racionales con motivaciones emocionales. Es una ilusión muy extendida pensar que si se entiende algo se podrá cambiar, pero hay una gran diferencia entre sentir y entender. Todos hemos experimentado la frustración de querer cambiar algo sin conseguirlo. Comprendemos que no es lo correcto, queremos cambiarlo y, sin embargo, sentimos que estamos demasiado ligados emocionalmente como para llegar a hacerlo. ¿Hay algo que yo pueda hacer al respecto o no me queda más remedio que aprender tropezando múltiples veces con la misma piedra?
El mundo de la política y el de las finanzas tienen muchas cosas en común y una de ellas es que los que venden optimismo y promesas casi siempre ganan. El portador de malas noticias no suele ser bienvenido, si no que se lo digan a Casandra, la sacerdotisa griega con el don de la profecía. La mayoría de nosotros nos dejamos engatusar por vendedores de optimismo que está muy bien, por otra parte, siempre y cuando sea inteligente, oportuno y realista. Cuando todo el mundo es muy optimista que ‘el último Euro que se lo lleve otro’. Fácil de entender, difícil de interiorizar.
Desde mi experiencia, podría establecer casi por norma que cuando todo el mundo compra algún bien, hay que pensar en vender y cuando todo el mundo vende, hay que empezar a comprar. Puede parecer una estrategia sin chicha ni fundamento pero, ¿quién dice que los mercados sean racionales? Esta es una de las reglas de oro para tener ganancias sustanciosas y consistentes a largo plazo. Warren Buffet decía: “Cuanto más absurdo sea el comportamiento del mercado, mejor será la oportunidad para el inversor metódico”.
Tenemos miedo a quedarnos atrás, queremos seguir la corriente y ganar tanto dinero como el vecino que nos viene contado ‘historias’ desde hace tiempo sobre increíbles ganancias, por supuesto, las pérdidas las guardará para sus adentros. Llevamos años pensando que es una locura y que los precios no pueden seguir subiendo pero ya no podemos más, no podemos resistirnos, tenemos que comprar para no quedarnos atrás. Justo ese momento en el que ya no podemos resistir la tentación, ese es el momento de vender y no de comprar. De forma opuesta, cuando ya no podemos aguantar más y estamos perdiendo mucho dinero, por desgracia suele ser el mejor momento para comprar. Digo por desgracia porque la mayoría ha metido demasiados huevos en la misma cesta, sus ahorros constituyen un vínculo emocional muy fuerte y no pueden hacer otra cosa o pensar en otra cosa que no sea en vender y perder. Otros inversores metódicos, pacientes y racionales, sin embargo, se aprovechan de esa desesperación. La diversificación inteligente y la paciencia son otras dos de las cualidades del buen inversor, pero esa es otra historia.
Como todos, he sido seducido y he caído en la tentación de comprar activos que luego no dieron su fruto. He aprendido de mis propios errores y no de las recetas que otros me vendieron –optimistas, en su mayoría-, siguiendo sus consejos sólo conseguí perder la visión, el sentido común y el dinero, aunque por fortuna ya hace mucho de esto. Venden promesas y las compramos y cuando la inversión no funciona y perdemos, tendemos a pensar que mal de muchos, consuelo de tontos. Nadie explica nada aunque, de repente, confiesan que ‘lo veían venir’. Parece que estamos en el mismo barco, ciegos guiando a otros ciegos pero, ¿está seguro de que estamos todos en el mismo barco?
Como ven intento no vender optimismo a secas sino optimismo inteligente, que viene a ser como el egoísmo inteligente, con sabiduría, certeza y sin remordimientos. Optimismo sensato, lógico y con resultados óptimos que al fin y al cabo es lo que desean los ahorradores, ganar dinero con consistencia y evitar las grandes sorpresas negativas. No vendo promesas para multiplicar fortunas y dar duros a seis pesetas, son promesas que se alimentan de la desesperación, de la obsesión y del miedo a no ser como el resto. Lo que comparto aquí y ahora es otra cosa, una forma de entender las inversiones de forma diferente.
En definitiva, es más sencillo de lo que parece. Cuando el ruido es muy fuerte, hay que hacer oídos sordos y prestar atención a los susurros de la intuición financiera inteligente, dejar que la corriente pase sin caer en la tentación de mezclarse en ella. Si no poseen esta intuición, localicen a alguien que la tenga, tarea difícil en estos tiempos donde parecer es más importante que ser. Aprender y no hacer no es realmente aprender. Saber y no hacer no es realmente saber.
“La mayoría cree que obedece a su propia voluntad, y no admite que su voluntad ha sido condicionada y manipulada”. Erich Fromm
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Asesor Financiero
NACHO LÓPEZ, dedicado al mundo de la banca de inversión y comercial, al mercado de capitales, al análisis y al asesoramiento bursátil, ha trabajado en los principales bancos españoles y en otros internacionales de primera línea.
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