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ANA MATO Y MARIANO RAJOY

jueves 27 de noviembre de 2014, 11:43h
No seré yo el que haga leña del árbol caído. No lo he hecho nunca. Ana Mato...

No seré yo el que haga leña del árbol caído. No lo he hecho nunca. Ana Mato, por otra parte, es una mujer muy inteligente, solidaria con los desfavorecidos, atenta siempre al interés general. Ha sido una ministra eficaz a pesar del zarandeo al que la ha sometido una oposición que lo que pretendía era dañar a Mariano Rajoy. Ella aguantó las embestidas y se mostró siempre ejemplarmente leal a su presidente.

Ha hecho bien en dimitir. No está imputada. Pero el juez la ha señalado vagamente como “partícipe a título lucrativo”. Si no llega a coincidir el auto judicial con la sesión sobre la corrupción en el pleno del Congreso de los Diputados, Mariano Rajoy no hubiera prescindido de ella. Ha preferido sacrificarla para salvar su plan de medidas contra la corrupción sin la incomodidad de tener sentada en el banco azul a su ministra de Sanidad.

Periódicos impresos y digitales, diarios hablados y telediarios, tertulianos de la más varia especie se han cebado contra Ana Mato. Yo, que considero acertada su dimisión, no me sumo al ejército de los leñadores. He seguido la vida política de Ana Mato desde que empezó y siempre tuve en alta estima su preparación, su eficacia y la coherencia de sus ideas. Lo ha conseguido todo en la vida política y aunque sus horizontes se hayan emborrascado es de justicia en estos momentos subrayar los relevantes servicios que ha hecho al interés general de los ciudadanos españoles.