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CÓMO ADIESTRAR A UN PERRO

La adopción de Parker

Yasmina Rodríguez
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lafoule7gmailcom/8/8/14
miércoles 24 de diciembre de 2014, 08:54h
Actualizado el: 25 de diciembre de 2014, 09:30h
Guía para perder el miedo a adoptar. Por Yasmina Rodríguez

Hace ocho meses adoptamos a Parker, un mestizo de pastor alemán de cinco años. A pesar de haber pasado la mayor parte de su vida encerrado en un chenil, se ha acostumbrado muy bien a su nueva vida: no ladra, no rompe nada, no hace sus necesidades en casa, no se sube al sofá y la mayor parte del día está en su camita tranquilo. Es un perro muy bueno, y muy obediente. Me sorprendió que estuviera tan pendiente de nosotros, tardamos pocas semanas en pasear con él sin la correa, a la primera voz o silbido venía galopando hacia nosotros. ¿Alguien le enseñó a obedecer o no quería quedarse sólo en la calle? Cuando lo llevamos al campo se vuelve loco de contento, corre sin parar, juega, olfatea cada centímetro de hierba… disfruta muchísimo, pero siempre con un ojo puesto en nosotros. Parece que no quiere perdernos de vista para que no volvamos a casa sin él.

De su vida anterior no se sabe mucho. Lo recogieron en el pueblo de Chinchón, con poco más de un año, y en los cuatro largos años que estuvo en la protectora nadie se fijó en él, salvo una familia que, por algún motivo que desconocemos, decidió devolverlo al refugio después de tenerlo unos días en casa.

Parker no ha sabido nunca lo que es tener una familia que le quiera, un hogar. Lo que sí ha conocido es el abandono, y en más de una ocasión. Tal vez por esta razón al principio no llevaba demasiado bien quedarse solo, pero con el paso del tiempo y siendo pacientes hemos visto cómo se ha ido tranquilizando, cada vez está más confiado y seguro de que no le van a abandonar de nuevo.

Al elegir un perro en una protectora o refugio, los trabajadores y voluntarios nos informarán acerca del carácter de cada animal. Podemos explicarles cuáles son nuestras rutinas y estilo de vida, y ellos nos aconsejarán cual es el más adecuado para nosotros. (Edad, raza, tamaño…) Si es compatible con niños, gatos, otros perros… Así no nos llevaremos sorpresas.

Algunos de estos perros, que por circunstancias han terminado en una protectora, pudieron pasar parte de su vida en una casa, por lo que seguro sabrán comportarse y obedecer las normas básicas para vivir con una familia.

Ventajas de adoptar un perro adulto:

- Ya conocemos el carácter del animal.

- Sabemos cuál será su tamaño definitivo.

- El perro ya ha entendido que tiene que hacer sus necesidades en la calle.

- Necesitan menos atención que un cachorro.

- Se adaptan rápidamente a su nuevo hogar.

- Estarán eternamente agradecidos de haber tenido una segunda (o tercera, o cuarta) oportunidad de tener un hogar y sentirse queridos.

- Estarán más dispuestos a colaborar y obedecer, su educación resultará más fácil que la de un cachorro. A partir del año de edad los perros son más receptivos a la disciplina y el adiestramiento.

Estos animales saben lo que es pasarlo mal, por ello sabrán recompensarnos por acogerles en nuestro hogar con toneladas de cariño y fidelidad. Podemos tener un maravilloso compañero para toda la vida.

La adopción debería ser una decisión meditada y consensuada entre los miembros de la familia. Aunque todos nos queramos involucrar en la vida de nuestro nuevo amigo, para evitar confusiones y por el bien de todos, deberíamos dejar claro quién es el responsable del animal. Tener un perro en casa es para cuidarlo como se merece, probablemente durante muchos años, por su bienestar y el nuestro deberíamos estar seguros antes de tomar la decisión. Seamos consecuentes, responsables y no nos dejemos llevar por caprichos. Son vidas, no son juguetes, no se regalan, ni se cambian o devuelven.

Feliz Navidad.

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