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CÓMO ADIESTRAR A UN PERRO

“Ven aquí”: responder a la llamada

Yasmina Rodríguez
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lafoule7gmailcom/8/8/14
miércoles 07 de enero de 2015, 10:05h
Actualizado el: 01/07/2015 17:27h
“Ven aquí”: responder a la llamada
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Si quiere que su perro acuda a su llamada, lea esto. Por Yasmina Rodríguez

Antes de dejar a nuestro perro pasear sin la correa, debemos asegurarnos de que tenemos la orden “ven aquí” dominada y de que el perro fijará su atención en nosotros cuando le llamemos.

Como contaba en otro artículo, con Parker nos resultó muy fácil porque no nos quitaba ojo de encima. Por miedo a ser abandonado en mitad del paseo, en cuanto nos alejábamos un poco venía corriendo.

Nos habían dicho que algunos perros de perrera son ‘grandes escapistas’ y que no se pueden dejar sueltos hasta pasado mucho tiempo porque todavía no confían en nosotros, cualquier ruido les puede asustar y les hará salir corriendo desenfrenados en cualquier dirección. De modo que al principio hicimos pruebas en el jardín de casa: mientras mi novio le sujetaba por la correa, yo me alejaba varios metros y luego le llamaba para que viniera. En cuanto se acercaba, le premiaba con comida y muchos mimos. Íbamos turnándonos hasta que al final conseguimos que se quedara sentado solo, nos veía alejarnos tranquilamente y luego venía corriendo en cuanto oía la orden de “ven aquí”.

Pasadas unas semanas, y teniendo dominado el ejercicio en un recinto cerrado, le dejábamos a ratos suelto en el parque pero con una correa larga colgando (para poder cogerlo si no respondía). No tardamos en darnos cuenta de que pasara lo que pasara, gente, bicis u otros perros… no se distraía y venía siempre que le llamábamos.

El caso de Parker es precisamente el contrario al de un perro escapista porque lo que no lleva bien es estar solo, siempre que nos ve cerca se siente tranquilo. Así que el problema surge cuando se queda solo en casa… (pero de eso ya hablaremos más adelante).

Cada día que pasa se desenvuelve mejor en la calle, disfruta más del paseo e, incluso, alguna que otra vez le llamamos y hace oídos sordos si está muy interesado en lo que tiene delante: un olor, otro perro…. De todas formas, aunque tarde en venir, siempre le damos una recompensa cuando se acerca para que la próxima vez recuerde que si obedece le espera algo bueno.

Podemos pensar que nuestro perro pasa de nosotros cuando le llamamos, que no sabe obedecer o que está sordo, pero nos oyen perfectamente, lo que sucede es que no quieren venir.

Unos consejos prácticos para dominar la orden de “ven aquí”:

- Necesitamos una correa larga, un lugar donde no haya distracciones y una bolsa de “chuches” encima.

- Podemos probar primero en casa; le ordenamos que se siente y nos alejamos un poco mientas le decimos “ven aquí”, “aquí” o “conmigo” (podemos usar la orden que prefiramos). En cuanto se acerque le premiamos con una “chuche” y muchos halagos. Cuando tengamos este punto dominado, pasamos al siguiente.

- En la calle y con una correa larga, buscamos un lugar tranquilo sin distracciones. Con el animal sujeto por la correa, le ordenamos que se siente y caminamos lentamente hacia atrás, alejándonos de él, mientras le damos la orden para que se acerque. Si nos sigue, le premiaremos enseguida.

- Sin la correa pero en un lugar seguro y cercado. No se desesperen si tardan varias semanas o meses en estar seguros de que el perro obedecerá la orden. Como siempre decimos, lo más importante es no perder la paciencia, y debemos asegurar bien cada paso. Si el perro tiene problemas con alguno, hay que volver a la etapa anterior y reforzarla.

- Y por último, sin la correa y en un espacio abierto, pero siempre que sea un lugar seguro donde puedan pasear los perros sueltos sin peligro.

Las sesiones de adiestramiento deben ser cortas, de unos 15 minutos tengamos o no resultados. Si las alargamos más, el perro se cansará y perderá la atención, así que no conseguiremos nada y tanto él como nosotros acabaremos frustrados.

También hay que tener en cuenta nuestra actitud y tono de voz. Si el perro percibe enfado o miedo, es posible que no quiera volver cuando le llamemos. Debemos intentar guardar la calma y no perder la paciencia.

Y cuando tengamos este ejercicio dominado, no está mal recordarlo de vez en cuando y probar en lugares y situaciones diferentes para desafiar a nuestro amigo. Ellos siempre están dispuestos a probar nuevos retos, ¡sobre todo si hay buenas recompensas!

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