www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TERRORISMO Y DELINCUENCIA

jueves 15 de enero de 2015, 12:58h
La frontera entre los grupos terroristas y la delincuencia común es permeable y...

La frontera entre los grupos terroristas y la delincuencia común es permeable y porosa. En el Ira, en Eta, en la Baader Meinhof militaban sin duda idealistas que luchaban por lo que creían con métodos inadmisibles. Pero actuaban también delincuentes y asesinos que convertían de hecho a las organizaciones terroristas en bandas mafiosas. Suspendida la actividad criminal del Ira y de Eta, algunos de los delincuentes en ellas refugiados se dedican al delito para mantener su estatus económico. Según los expertos, Ira tenía unos ingresos anuales de 450 millones de dólares, las Farc, 1.000 millones, el Estado islámico, 2.000 millones.

Recientemente, la policía británica detuvo a miembros de una banda dedicada al blanqueo del dinero y al contrabando. Dos de sus cabecillas habían sido dirigentes destacados del Ira. Eta no quiere disolverse y la razón profunda tal vez esté en la supervivencia económica de sus activistas, aunque existen motivos para pensar que los proetarras instalados en el poder en Guipúzcoa y en numerosos ayuntamientos del País Vasco y Navarra derivan mordidas en favor de los etarras y de los presos de la banda terrorista.

Muchos de los guerrilleros que combatieron a Napoleón en España no llegaron a integrarse nunca en la sociedad. Y eso que eran patriotas contra el invasor. El trasvase desde la violencia a la vida normal no resulta fácil. Por eso habrá que vigilar a la Eta en retirada. En cualquier momento nos podemos encontrar con acciones delictivas perpetradas por los etarras.