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SAMARAS Y NUEVA DEMOCRACIA PIERDEN 53 ESCAÑOS Y SE QUEDAN COMO SEGUNDA FUERZA

La tragedia griega conmociona Europa: Syriza pacta con los nacionalistas antieuropeos para formar Gobierno

Borja M. Herraiz
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borjamotaelimparciales/10/5/10/22
lunes 26 de enero de 2015, 00:07h
Actualizado el: 26/01/2015 22:01h
Tras cinco años buscándolo, Alexis Tsipras, el líder de la coalición radical de izquierdas Syriza, ha logrado un histórico vuelco electoral en Grecia y se ha impuesto en los comicios legislativos con un margen de nueve puntos sobre Nueva Democracia del hasta ahora primer ministro Antonis Samaras. Al no lograr la mayoría absoluta necesaria para gobernar en solitario, se abre ahora un periodo de tres días para que Tsipras logre conformar un Gobierno de coalición.

Los pronósticos se han cumplido y los griegos han optado por romper con la tradición y la austeridad. Syriza, la coalición radical de izquierdas que aboga por plantar cara a la Troika y no descarta sacar a Grecia del euro, se ha impuesto, con el 99 por ciento escrutado, en los comicios legislativos anticipados de este domingo rompiendo así con 41 años de alternancia entre formaciones moderadas y convirtiéndose en el primer partido anti-austeridad en acceder al poder en Europa.

Con un 36,3 por ciento de los votos (nueve puntos más que en 2012), lo que le supone 149 escaños en el Consejo de los Helenos, el Parlamento nacional con 300 asientos, Alexis Tsipras, el carismático líder de Syriza, que se ha quedado a tan sólo dos asientos de la ansiada mayoría absoluta, se ha visto obligado a pactar con los nacionalistas independientes, que han logrado trece escaños, para formar Ejecutivo

El hasta ahora primer ministro, Antonis Samaras, de Nueva Democracia, ha sido el gran derrotado de la noche al obtener el 27,8 por ciento de los votos, un punto y medio menos que en 2012, lo que se traduce en 76 escaños, 53 menos que hace sólo tres años debido al caprichoso sistema electoral heleno, que concede medio centenar de asientos extra al partido más votado en las elecciones.

Samaras no ha logrado atraer para sí a los casi 600.000 votos indecisos que se calculaba que había todavía el sábado y su futuro político es toda una incógnita. El serio correctivo que le han infligido las urnas es un mensaje muy serio de los griegos a la tradicional clase dirigente conservadora y a su apuesta por la austeridad presupuestaria.

Por detrás de Syriza y Nueva Democracia han quedado varios partidos que podrían haber tenido la llave de ese Gobierno de coalición. Quien más papeletas tenía para entrar en el nuevo Ejecutivo era el del periodista reconvertido a político Stavros Theodorakis, líder de la formación centroliberal To Potami (El Río), que cuenta con apenas unos meses de vida y que ha obtenido el 6 por ciento de los votos (17 escaños).

En ese abanico de opciones que se le abrían a Tsipras también figuraban, por extraño que parezca, los neonazis de Amanecer Dorado, que han obtenido un 6,3 por ciento de los votos (17 escaños). Los ultranacionalistas, que tienen a toda su cúpula en prisión preventiva desde 2013, comparten con Syriza la eurofobia y los recelos a una Troika a la que culpan de todos los males del país, posible punto de encuentro para una ocasional alianza de extremos.

Además de Nueva Democracia, otro partido que ha salido muy mal parado de las urnas, y que confirma el serio varapalo de los helenos a los tradicionales grandes partidos del país, ha sido el histórico Pasok de Evangelos Venizelos. Los socialistas han pasado en apenas unos años de gobernar en mayoría el país en 2009 a apenas sumar el 4,67 por ciento de los votos (13 escaños). De este modo, su presencia en la Cámara es casi testimonial después de tres décadas rigiendo los destinos del país.

Completan el arco parlamentario los comunistas del KKE, con un 5,5 por ciento de votos (15 escaños), y Griegos Independientes (derecha nacionalista), con un 4,7% (13 escaños). Ambas formaciones también se presentaban como serias opciones para que Tsipras lograse apuntalar el Gobierno de coalición, y ha sido la segunda la que finalmente se ha llevado el gato al agua.

En cambio, fuera del Parlamento se queda el ex primer ministro Yorgos Papandreu, cuyo partido, Kimira, no ha logrado el 3 por ciento necesario para ser representado en la Cámara. Papandreu se escindió del Pasok hace unos meses en una guerra fraticida con Venizelos que, según los expertos, ha perjudicado gravemente a ambos.

Reseñable también ha sido la alta participación electoral en una jornada que ha discurrido sin incidencias reseñables. A pesar de que en Grecia es obligatorio votar por ley, hace años que ya no se persigue la abstención. Aún con todo, los datos son mejores de lo esperados, pues un 75 por ciento de los 9,8 millones de griegos con derecho a voto han acudido a su colegio electoral, ocho puntos más que en los últimos comicios legislativos de 2012.
"Grecia deja atrás el miedo, Grecia pasa página"
En su primera comparecencia pública tras confirmarse su victoria, Alexis Tsipras ha felicitado a los griegos por la "incuestionable victoria" de su coalición "que anulan los compromisos adquiridos con la Troika, que pasa a ser parte del pasado" del país.

El vencedor de los comicios legislativos asegura tener claro que el pueblo no le ha dado "un cheque en blanco", sino que es consciente de la responsabilidad y la confianza que en él se han depositado y llama a todos los griegos a "reconstruir el país bajo premisas más justas", al tiempo que ha asegurado que "Grecia es hoy ejemplo del cambio y del avance de Europa".

"Hoy es la victoria sobre la Grecia de las élites, de las oligarquías, de unos pocos privilegiados, es la victoria de la Grecia que lucha, que trabaja y necesita tiempo y espacio para crear un futuro con dignidad y esperanza", por que hoy "Grecia deja atrás el miedo, Grecia pasa página", ha asegurado Tsipras ante millares de ciudadanos congregados en la sede de Syriza en la Plaza de la Universidad de Atenas.

El líder radical, muy crítico con Bruselas y la Troika, se ha comprometido a que el nuevo Gobierno griego estará dispuesto a colaborar con los socios europeos en el marco de una negociación justa para que el Viejo Continente "vuelva a los principios de los tratados de la Unión Europea, a la Europa de la solidaridad, la cohesión social y la estabilidad".

"El nuevo Gobierno desmentirá a todos los que ven destrucción. No habrá desastre, ni tampoco sumisión. Nuestro objetivo desde el primer día es restablecernos de las consecuencias de la crisis", ha señalado el líder de Syriza.

El futuro, una incógnita
Con toda la eurozona pendiente de los comicios, se abre ahora un periodo de profunda incertidumbre, pues Tsipras se ha comprometido con los griegos a renegociar la descomunal deuda nacional con Bruselas y la Troika, una deuda cuyo plazo expira el próximo 28 de febrero.

El claro vencedor de la jornada electoral Grecia tiene por delante la complicada misión de no defraudar a sus votantes y, al mismo tiempo, rescatar a un país sumido en una profunda crisis económica y social. Además, recuperar la confianza de los griegos en la clase política, muy mermada tras años de promesas incumplidas, es otro de sus frentes abiertos.

Tras seis años de recesión, Tsipras, cuyo lema electoral ha sido "Grecia avanza, Europa cambia", se pone al frente de un país sumido en un clima generalizado de hartazgo con la clase dirigente, que ha sido incapaz de rescatar a un país en caída y que ha visto cómo se le han tenido que inyectar 240.000 millones de euros para no entrar en bancarrota.

Cabe resaltar que casi la mitad del electorado griego se ha decantado por las opciones más radicales de entre las que pugnaban por la victoria, Syriza, de ultraizquierda, y Amanecer Dorado, de ultraderecha, lo que da buena cuenta del agotamiento que han sufrido las fuerzas tradicionales y moderadas del país y el hastío de la sociedad. De hecho, la victoria de Tsipras podría haber sido incluso más holgada sin el censo electoral no hubiera dejado fuera a medio millón de jóvenes.

De país pujante, Grecia ha pasado a ver cómo uno de cada tres helenos está sumido en la pobreza, el índice de desempleo se ha disparado hasta el 27 por ciento, el 50 por ciento entre los jóvenes; los hogares ingresan ahora un 40 por ciento menos que antes de la crisis y la deuda pública ronda el 180 por cien del Producto Interior Bruto.

Así, el nuevo primer ministro deberá ponerse al frente de una nave con demasiadas vías de agua que tapar. El izquierdista pretende renegociar la deuda griega y,enúltima instancia,sacaralpaís del euro,unaopciónquesólo ven con buenos ojos un 15porcientodesuscompatriotas.
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