www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Casa Lis: Un museo Art Nouveau y Art Decó en Salamanca

viernes 23 de mayo de 2008, 19:00h
El hermosísimo casco antiguo de Salamanca constituye un extraordinario conjunto arquitectónico. Un mosaico de catedrales, conventos, iglesias, torres, patios, colegios mayores y palacios, un abigarrado tablero donde conviven y armonizan los más variados estilos artísticos: románico, gótico, renacimiento, barroco, y, reinando sobre todos ellos, el plateresco. En este amplio catálogo de estilos hay que incluir desde hace trece años el Art Nouveau y el Art Decó o, en acepción más española, el Modernismo.

El Art Nouveau es un movimiento de renovación artística que se inició en 1890 y se expresó en la arquitectura y el diseño y se halla íntimamente ligado a la producción industrial ya que utiliza las técnicas que le son propias: reproducción mecánica, la xilografía, el cartelismo. Rompió con los estilos dominantes en la época en busca de lo urbano y lo moderno. En arquitectura imperaron las líneas sinuosas, ondulantes, curvilíneas y asimétricas. Estéticamente, las imágenes resultan planas y lineales y se alejan de la figuración para centrarse en el mero adorno. El hierro y el cristal fueron materiales de uso frecuente.

El Art Decó es una amalgama de distintas manifestaciones estéticas que inundaron todos los ámbitos de la vida cotidiana y que se inspira en los movimientos de vanguardia: Constructivismo, Cubismo, Futurismo, en el propio Arte Nouveau del que evoluciona, y en la Bauhaus. Fue un movimiento de diseño popular a partir de los años 20 que abarcó la arquitectura, las artes decorativas, el diseño interior, el gráfico, la moda, el grabado y el cine. Es un estilo clásico, simétrico, rectilíneo, en el que se da gran importancia a la ornamentación tanto exterior como interior de los edificios y en el que se destaca el uso de nuevos materiales. El Art Decó coincide con el periodo de entreguerras, los años locos, la Belle Époque.

La España de finales del siglo XIX y principios del XX fue refractaria a todo intento de cambio y modernidad. Si exceptuamos el Modernismo, producto significativo de la Cataluña burguesa e industrial, los movimientos artísticos europeos se quedaron al otro lado de la frontera. Para apreciar las obras de los artistas Nouveau y Decó había que pasearse por Europa. Pero desde el 6 de abril de 1995, los dos movimientos artísticos cuentan con una excelente representación en Salamanca. En el palacete modernista Casa Lis se inauguró el Museo Art Nouveau y Art Decó, donde se exhiben las colecciones de la Fundación Manuel Ramos Andrade. El conjunto de casa y colección forman un todo mágico, un contraste con la ciudad sencillamente maravilloso. A la austeridad del casco antiguo se opone la luz, el color y la ornamentación y frente a la piedra brilla el hierro y el cristal. El museo cuenta con lo que constituye una de las más singulares muestras de las artes decorativas en el mundo.

Una historia singular
Casa Lis y sus colecciones son producto de una casualidad, fruto del imposible encuentro entre tres personalidades singulares. Un encuentro que fue imposible en el tiempo real de sus vidas, pero que se hizo realidad después de su muerte. Dos de ellos compartieron cronología, el tercero se sumó al proyecto noventa años más tarde. Los tres sumaron sensibilidad y talento. Uno era jerezano, los otros dos salmantinos. Todos ellos atisbaron la modernidad y se entusiasmaron con los nuevos movimientos artísticos.

La que se puede considerar como la casa más hermosa de Salamanca, el palacete modernista llamado Casa Lis, se construyó a finales del siglo XIX por iniciativa de Miguel de Lis, industrial del curtido, hombre inquieto y cultivado, que en sus frecuentes viajes por Europa tuvo ocasión de conocer los cambios artísticos que se estaban llevando a cabo al otro lado de los Pirineos.

Miguel de Lis, que sin duda quería una casa nueva, moderna y diferente, poco española según los cánones clásicos, encargó el proyecto a Joaquín de Vargas y Aguirre, jerezano, Arquitecto Provincial de Salamanca, autor de destacadas obras como el mercado de Abastos, era un entusiasta de la construcción en hierro. Vargas, también cosmopolita, conocía el trabajo de los arquitectos modernistas belgas.

Manuel Ramos nació en 1944 en la pequeña localidad salmantina de Navasfrías. De origen humilde, autodidacta, emigró con su familia, primero al País Vasco, y después a Francia, donde aprendió el idioma, un oficio y descubrió el mundo. Su curiosidad le llevó a viajar y a aprender otros idiomas. En Australia se inició en el negocio de las antigüedades. Por razones familiares volvió a España y en 1970 se instaló en Barcelona donde siguió como anticuario. Tuvo la clarividencia y el buen gusto de apostar por el Art Nouveau y el Art Decó. Y de entre las miles de piezas que pasaron por sus manos, supo seleccionar auténticas obras de arte con las que formó una extraordinaria colección llena de rigor y coherencia que más tarde donó a su tierra natal a través de la Fundación Manuel Ramos Andrade. Para albergarla, el ayuntamiento de Salamanca rescató de la ruina Casa Lis y la convirtió en museo.

La Casa Lis es un palacete modernista enclavado en el casco antiguo, sobre la antigua muralla, al lado del Patio Chico. La construcción de la Casa Lis terminó en 1905. Este extraordinario ejemplar de la arquitectura del hierro cuenta con dos pisos en torno a un patio central que se construyó abierto, pero que tras la restauración, quedó cubierto por una luminosa vidriera emplomada. Al patio dan las dependencias de la casa. La fachada norte es de una enorme sencillez, mientras que la fachada sur, que da al río, es una espectacular combinación de clasicismo y modernidad. Cuenta con dos galerías de hierro y cristal y en el centro una escalera salva el desnivel del solar y baja hacia una gran terraza abierta. Desde la calle y por la noche, la vista de la fachada sur iluminada es impactante. Vargas creó un edificio mágico. Es fácil imaginar el escándalo y la sorpresa que debió causar en la Salamanca finisecular un edificio tan novedoso, tan transgresor, tan ajeno a la estética tradicional de la arquitectura local.

Muñecos, vidrios y criselefantinas
La conjunción del edificio y las colecciones convierten Casa Lis en un museo original, fantástico, coqueto y delicioso. Sus fondos son variados, exquisitos, llenos de delicadeza, seleccionados con gran gusto, sensibilidad y sentido estético.

En el museo se exhiben más de 1600 piezas que se agrupan en distintas colecciones: bronces, cristales, escultura, muñecas, abanicos, porcelana, joyas, esmaltes, bisutería, mobiliario, juguetes, postales, etc. Todas ellas piezas de excelente calidad y en perfecto estado de conservación. Las tres principales colecciones son muñecas, vidrios y criselefantinas.

La colección de muñecas de porcelana es la mejor muestra pública a nivel mundial. Sus 300 piezas excepcionales fueron fabricadas por las compañías alemanas y francesas más significativas: Jumeau, Bru, Steiner, Simon&Halbig o Kestner. No menos excepcionales son los vidrios. Jarrones de pasta de vidrio, frascos de perfume, figuras de cristal traslúcido e irisado, lámparas, juegos de mesa son algunas de las maravillas de una colección compuesta por más de 200 piezas firmadas por creadores tan conocidos como Emilé Gallé, René Lalique, Charles Schneider, los hermanos Daum.

Capítulo aparte merece la colección de criselefantinas que está considerara también como una de las mejores del mundo. El término criselefantina se utiliza para denominar un estilo de escultura en miniatura (miden generalmente entre 35 y 40 ctms), realizada en bronce y marfil y muy representativa de la estética Decó. El origen del nombre criselefantinas procede del griego chrysos (oro) y Elephantinos (marfil) ya que era el término dado a un tipo de imagen de culto que gozó de gran prestigio en Grecia. Combinaban oro y marfil para la creación de estatuas. El marfil se aplicaba a las partes carnosas del cuerpo que quedaban al descubierto y para la ropa utilizaban oro. La más conocida fue la escultura de Atenea que hizo Fidias para el Partenón.

A finales del siglo XIX, Bélgica aprovechó sus recursos del Congo y animó a los artistas a utilizar marfil en la elaboración de sus creaciones. A partir de ese momento, la figura femenina se convierte en el elemento fundamental para la creación de criselefantinas. Los artistas reflejan una mujer elegante, exótica, espiritual y de belleza exquisita e idealizada. Se crea todo un culto a la mujer, la belleza y la armonía.

La Colección de criselefantinas de la Colección Ramos Andrade la integran 121 piezas firmadas por 52 escultores entre los que figuran los autores más notables de este movimiento: F. Preiss, R. Collinet, Poertze, J. Clara, Alliot o Roland París. Entre ellos sobresale el escultor rumano Demetre H. Chiparus del que se conservan veinte criselefantinas. Refleja en su obra la imagen de la mujer moderna: independiente, atractiva, dominante. Representa también a danzarinas inspiradas en el Music Hall y en los ballets rusos, con posturas sensuales y ejecutando elegantes movimientos. Incluso en los trajes se aprecia el movimiento.

Por la singularidad del edificio y la belleza de las colecciones, casa Lis se ha convertido en un referente, en un motivo ineludible para acercarse hasta Salamanca. Ninguna persona sensible al arte debería perderse una experiencia tan extraordinaria, un lugar único y sorprendente. Sin duda, un deleite para los sentidos.

Isabel Sagüés

Periodista

Isabel Sagüés es periodista y MBA en Administraciones Públicas y Master en Comunidades. Ha dirigido entre otras entidades culturales sin ánimo de lucro la Fundación Canalejas y la Fundación ICO

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios