SE LES IMPUTAN DELITOS DE ASESINATO Y TENENCIA DE ARMAS Y EXPLOSIVOS
La Policía detiene a ocho españoles combatientes en Ucrania
Efe
viernes 27 de febrero de 2015, 10:39h
Actualizado el: 28/02/2015 10:23h
Ocho combatientes en Ucrania de origen español han sido arrestados este viernes nada más aterrizar en España. Se les imputan delitos de asesinato, tenencia de armas y explosivos y actos que atentan contra los intereses del país en el exterior.
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| Fotografías facilitadas por el Ministerio del Interior de los ocho detenidos como presuntos autores de diversos delitos cometidos por su integración y actividad en los grupos independentistas prorrusos de Ucrania. Efe |
Tres de los ocho españoles detenidos este por combatir en Ucrania en las milicias prorrusas son exmilitares del Ejército de Tierra pertenecientes a movimientos de extrema izquierda y algunos de ellos formaban parte de un grupo que fundaron ellos mismos bajo el nombre de "Brigada Carlos Palomino".
Según han informado fuentes jurídicas, la Policía ha detenido a estos hombres por orden del juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, que recibió una querella de la Fiscalía contra ellos basada en un informe policial con fotos y vídeos en los que los arrestados aparecen en Ucrania con armas como rifles Kalashnikov. Los detenidos habían colgado estas fotos y vídeos en redes sociales a su vuelta del país centroeuropeo y los agentes procedieron entonces a elaborar un informe con ese contenido para remitirlo a la Fiscalía de la Audiencia Nacional, competente para delitos cometidos por españoles en el extranjero.
La operación sigue abierta y está bajo secreto, y se espera que los detenidos por la Policía (no por orden del juez, que solo ha ordenado los registros) pasen en los próximos días a disposición de Pedraz. A los arrestados se les imputan diversos delitos cometidos por su integración y actividad en los grupos independentistas prorrusos de Ucrania tras regresar a España después de participar en el conflicto.
Según ha informado el Ministerio del Interior, se trata de la primera operación policial llevada a cabo en Europa contra las actividades de combatientes extranjeros en el conflicto ucraniano.
Los detenidos están acusados de delitos de cooperación o complicidad en asesinatos y homicidios llevados a cabo por los grupos y batallones a los que se unieron durante su estancia en territorio ucraniano, así como tenencia y depósito de armas y explosivos. Fuentes jurídicas han precisado que puede que sus acciones también se enmarquen en delitos de terrorismo, puesto que acudieron a Ucrania con el fin de aterrorizar a la población civil.